jueves, agosto 06, 2015

Christina Rosenvinge y el principio de incertidumbre

 (La foto es de mi amigo Víctor Garrido)

Esto sucedió una mañana de domingo hace ya meses. Christina Rosenvinge acababa de publicar "Lo nuestro", que automáticamente se convirtió en mi disco favorito de ella (creo que eso mismo ha sucedido unas tres veces con anterioridad). Con la excusa de una entrevista para publicar en La Luna de Metrópoli, y su inevitable brevedad obligada, nos citamos en el café de la librería La Central de Callao, lugar donde un año antes me la había encontrado precisamente (en un acto para la entonces nueva, ahora difunta Rolling Stone y que cubrí firmando con arrebatado seudónimo). Allí me anticipó algunas cosas de por dónde iba aquel nuevo álbum, todavía en ciernes, y las dudas al respecto y numerosas vueltas que le estaba dando. O, al menos, así creo recordarlo. El caso es que no iba a desaprovechar la oportunidad de tener un encuentro tan relajado, sin hora de finalización prevista ni ningún compañero esperando después para la siguiente entrevista, y le hice todas las preguntas que me apetecían con la vista puesta en este blog. Más allá de eso, todo acabó derivando en una conversación sobre el estado actual del mundillo musical que ya se quedó fuera de lo grabado. 

En realidad, confieso que hacer esto era una asignatura pendiente desde hace mucho. Recuerdo la primera entrevista que hice a Christina, de texto brevísimo para Mondosonoro, recién llegada ella de Nueva York con "Foreign Land" (2002), y que recuerdo con especial cariño. Tanto la conversación en sí como un inusual detalle. Al preguntarle por su álbum anterior, "Frozen Pool", que entonces yo no tenía, me invitó a subir a su casa -estábamos en una terraza bastante cerca- y allí mismo me dio un ejemplar. Las siguientes fueron más extrañas. En su misma casa volvimos a terminar, pero esta vez en compañía de Nacho Vegas, haciéndoles una entrevista conjunta para la portada de Rockdelux. Releyéndola, veo con cierta distancia cómo algunas de las cosas más interesantes que prometía aquella gira conjunta al final no lo fueron tanto (lo de jugar el uno con las canciones del otro y todo aquello), pero también recuerdo que me emocioné mucho cuando tocaron "Días grandes de Teresa", uno de mis temas favoritos de ella y que nunca antes y después he conseguido escuchar en vivo. Despúes volveríamos a repetir portada en Rockdelux, pero en esa ocasión junto a Benjamin Biolay, en una conversación apresurada y caótica en los camerinos de la sala Arena (entonces Heineken) tras un concierto del francés. El único recuerdo que guardo de aquello es que B.B. me dijo que si me quedaba a tomar algo con ellos y yo, entre tímido y orgulloso de mis prioridades, le dije que gracias pero que era el cumpleaños de un amigo y llegaba tarde, así que me fui corriendo al Picnic a la celebración de Calros. Recuerdo que en alguna entrevista posterior, Christina bromeaba con ese hecho de que, para aparecer en la portada de la revista tuviese que hacerlo siempre acompañada de hombres, sensación que siempre he compartido y que consideraba bastante injusta. Afortunadamente, este año se ha solucionado el entuerto y ha salido ella sola en la primera, entrevistada por Elena Cabrera. 


El caso es que siempre he apreciado mucho a Christina Rosenvinge. Me resulta admirable tanto por su trayectoria musical como por las cosas que dice y también porque es una de las artistas a la que me encuentro en más conciertos interesantes, entre el público. También porque me parece injusta y completamente inapropiada la imagen de diva estirada y distante que muchos tienen de ella, y que yo creo que se corresponde más bien con cierta timidez. La misma que, en mi caso, lleva a que cada vez que me la encuentre me entre cierto nerviosismo que ataca de lleno a mi fluidez comunicativa. Resumiendo, que por fin le hice la entrevista que quería y creo que quedó bastante bien. Aquí la tenéis: 

(Comenzamos hablando sobre su nueva banda de directo) 
Teníamos sin montar la banda y era un paso fundamental para explicar este disco. Emilio Saiz estoy ya hace años me dijo que quería tocar conmigo y mi idea era tener una banda más grande de cinco personas, pero he empezado con algo más esquemático y está funcionando muy bien, con él y con David (T. Ginzo) y Juandi (Juan Diego Gosálvez) de Tuya. Han entendido muy bien el concepto, hemos rearreglado temas antiguos y ese ha sido un trabajo muy divertido y lo estamos pasando muy bien, el directo es muy energético y muy distinto a lo que había hecho en los últimos tiempos. 

Nunca has mantenido una misma banda durante mucho tiempo, ¿no? 
Pero eso me pasa a mí y a la mayoría de la gente que tiene proyectos de cantautor, porque es muy difícil mantener a una banda. No giras tanto como para mantenerla todo el tiempo. Por otro lado, eso tiene una ventaja muy grande, que es que no te anquilosas en un sonido, ¿sabes? Aporta mucha frescura también a los conciertos tocar con gente distinta, rearreglar temas. También ha sido porque he grabado con la banda que había hecho en Nueva York, que es la más estable que he tenido, y luego aquí giraba con otra, supongo que también habrá esto. 


(En realidad ésta no es "La distancia adecuada", sino "Canción del eco")

 ¿Cómo ha sido el proceso hasta encontrarte con el disco? ¿Ha sido más tortuoso que otros álbumes? 
Siempre lo es, cada disco es siempre una aventura. En mi caso, mi carrera ha sido como ir asaltando barcos, nunca ha tenido nada de plácido, siempre ha sido una odisea. En este caso, había hecho “La joven Dolores”, luego varios conciertos con banda y otros en acústico, salió la caja recopilatoria, que en un principio yo no quería hacer, pero Warner quería publicarla con mimo, me dio la posibilidad de hacer alguna grabación nueva y una edición muy cuidada. Era el momento de hacerlo, porque igual cuando yo hubiera querido no habría habido la posibilidad. Eso provocó que yo me guardara algunas canciones nuevas, y luego salieron algunos proyectos también como tocar en el Abycine o un par de conciertos para niños. En todo momento yo estaba recapitulando y escribiendo canciones nuevas, y buscando por dónde continuar. Después de haber hecho tantos acústicos la sensación era que me apetecía tocar con banda y hacer ruido otra vez, y empecé a componer canciones un poco con esa idea. Las componía sola y las grababa en Ipad, empecé a arreglarlas sobre la marcha y a utilizar recursos de electrónica, que era lo que tenía ya a mano. Esos recursos se convirtieron en parte de las canciones porque no se podía prescindir de ellos. Empecé a hacer una grabación experimental con Raül (Fernández) para ver lo que nos salía. La idea de empezar a grabar un disco de esa manera, que es muy distinto de lo que había hecho en los últimos años, en el ordenador, construyendo las partes de cada canción y pasando a protools los arreglos que yo había hecho en Ipad, fue un proceso muy enriquecedor que me ha divertido mucho. 

Recuerdo cuando comentabas con algún disco anterior que te habías puesto a componer con el piano porque tu segundo embarazo dificultaba que pudieses tocar la guitarra. Al final parece que esas decisiones, de con qué instrumento empiezas a componer y por qué, acaban influyendo más de lo que pensamos en el resultado final de cada disco… 
Realmente es que, para todos, en la vida todo en gran parte es accidente. De hecho, la manera en que el accidente incide en nuestro destino tiene mucha gracia, y en la música, desde luego, es muy evidente. Hay mucho de esto, las circunstancias te obligan a ir hacia algún sitio, igual que a hablar de algunos temas u otros. La música tiene que ser así, una respuesta a la vida cotidiana y a lo que te ocurre. 

Asumo, porque no tengo los créditos, que todas las letras son tuyas, aunque hace tiempo, leyendo una crítica de “Antagonista”, se sugería que los textos de tu siguiente disco podrían ser de Alejandro Simón Partal. ¿Hay algo cierto en eso? 
Siempre todas las letras de todos los discos han sido mías. La música a veces ha sido compartida, porque a veces el músico que tienes al lado sugiere ideas que merecen su autoría. En el caso de las letras, para mí son algo muy importante y muy personal. Sí que es verdad que al haber hecho "Antagonista" con Alejandro, que fue una maniobra de inmersión en el lenguaje poético más puro, sí que ha tenido influencia, porque además alguna canción la desarrollábamos alternando poema y canción y estaban íntimamente relacionadas, jugábamos con los mismos conceptos, pero si te digo la verdad es muy difícil cantar las letras de otro, tal vez es la parte más íntima de lo que yo hago. La elección de acordes también. Es decir, yo soy permeable a todo, todo el mundo que me habla algo de música, que me enseña un poema, que toca algo conmigo, de alguna manera me influye pero, cuando llega el momento de hacerlo, normalmente lo hago sola. 


Eres un caso excepcional en el sentido de que hay pocos artistas veteranos dispuestos a escuchar a la gente joven y asumir ideas nuevas. Eso, por un lado es muy positivo, pero también he percibido connotaciones peyorativas, como esa idea maliciosa de decir que eres como una vampiresa que se alimenta de la sangre de personas más jóvenes. 
Eso es bastante misógino (risas). Es verdad, yo también he leído cosas donde se asume que la gente que me rodea tiene más importancia para mí que la que rodea a cualquier otro tío que está en mi misma situación. No lo sé. La gente muchas veces envejece porque deja de mirar hacia el mundo, de encontrar cosas nuevas que le resultan excitantes o intentar comprenderlas. Se quedan con lo que recogieron hasta los 30 años y con eso siguen adelante, comprando más discos o leyendo libros sobre la misma gente, y pocas veces se abren a descubrir cosas nuevas. Para mí hay esa necesidad, pero el mismo estímulo no te funciona dos veces. Una vez que has asimilado la obra de Leonard Cohen tienes que descubrir otras cosas que también te influyan y te vuelvan loco, y eso normalmente viene de gente más joven. Esa interacción también es interesante porque incluso la visión que ellos tienen de cosas que tú conoces es distinta, ven otras cosas. Es como que todo se está reescribiendo todo el tiempo, y si te quedas anclado dejas de entender el mundo y el mundo deja de interesarse por ti también. Encuentro a mucha gente de mi generación que están como acomplejados o que piensan que nada les puede sorprender ya, y lo terrible de eso es que te estás perdiendo todo. Esa sensación de que alguien más joven que viene con una idea potente te está robando a ti algo no es cierta. Si interactúas y aprendes os enriquecéis ambos. En mi caso también, yo nunca he estado anclada ni me he sentido muy identificada con mi generación, así que digamos que he hecho surf entre unas generaciones y otras. Las ideas fluyen de una a otra, no pertenecen a una generación concreta, y esa idea de ruptura generacional me parece muy conservadora en el fondo. 

Leyendo una entrevista con Björk se quejaba de que se le daba más crédito musical a sus colaboradores musicales masculinos y menos peso a ella de lo que en realidad sucedía. Asumían, por ejemplo, que Matmos le había hecho toda la producción de un álbum cuando no era así. ¿Has sentido lo mismo en tu caso? 
Sí, sí lo que ha notado. De hecho, se está hablando mucho de la producción de Raül cuando es una coproducción. Es decir, todas las canciones las he llevado con melodía y acordes y también con muchas de las partes instrumentales. Lo que Raül ha hecho ha sido darle un sonido, aportar la capacidad técnica para que suene de esa manera, y ayudarme a dar ideas para que encajaran armónicamente y ese tipo de cosas, pero realmente la parte creativa la traía yo hecha, y a la hora de producir lo hemos hecho juntos en todo momento. El disco suena a mí y él me ha ayudado a que sonara como yo quería. Es verdad que se le ha dado siempre mucha importancia a la gente con la que yo he trabajado. Parece que yo me limito simplemente a escribir las canciones, pero cómo suenan es también responsabilidad mía y, de hecho, todos los discos hasta ahora los he producido yo. Raül ha sido el primero, desde 1994, que he encontrado y que podía figurar en los créditos como coproductor. 

¿Se podría decir que tu carrera ha sido la respuesta a una necesidad constante de tener que demostrar algo? 
No, no lo veo así en absoluto. Sería en todo caso ante mí misma si eso fuera verdad. Es decir, si a mí me importara tanto lo que la gente piensa no habría hecho las cosas de una manera tan libre y tan suicida. Lo que no he tenido es a lo mejor las autorrestricciones que se pone la gente a la hora de componer, ese miedo a no gustar a los demás. 

Pensaba en la idea de demostrar que eres una artista de verdad… 
(Risas y cara de sorpresa) Entiendo que puede que yo sea una figura controvertida. Como no hay antecedentes de carreras como la mía en España, la gente no sabe con qué compararlo o cómo digerirlo. Entonces como hay esa necesidad de empaquetar, parece ser que lo que yo hago es algo imprevisto. Entonces, ante la necesidad de explicarlo, la gente sale con explicaciones absurdas. Yo creo que el tipo de carrera que yo he tenido se asimila mejor en otras disciplinas. Es normal que un escritor cambie de registros, o un artista plástico. Sin embargo, se supone que los músicos tienen que ser más conservadores. Yo a eso le tengo muy poco respeto. Creo que las canciones tienen suficiente carácter como para que yo pueda ir robando de todas partes cosas y conformar algo que para mí tiene sentido. Creo que todo tiene mucho que ver con la dificultad de la gente para juzgar algo que no sabe cómo encasillar… ¿no? Pero no creo que sea la única que hace este tipo de cosas, hay muchos más ejemplos y pienso que detrás va a venir mucha más gente. A lo mejor yo he sido la primera que ha roto estos esquemas. También es verdad que yo empecé mi carrera en el punto en que la empecé, que era un año concreto en España, el mundo musical estaba conformado de cierta manera. Entonces conseguir, con las herramientas que hay a tu alrededor, redirigirlo para hacer lo que tú quieres hacer, igual si hubiera sido en otro momento todo se habría dado de otra manera. 

¿Notas tu influencia sobre artistas más jóvenes que estén surgiendo ahora? 
Sí. Y noto mucha empatía sobre todo por parte de una generación de artistas mujeres que han venido detrás. No solo en la música. Es una generación que tiene poca representación, porque no son las que cuentan la historia, no son los periodistas, programadores… La música está dominada por una visión muy masculina. Pero yo noto en esa generación de mujeres un reflejo. Gente como Paula Bonet es un ejemplo. Me escribió para que le presentara un libro porque había esta empatía. Yo no la conocía pero había visto un par de dibujos suyos y me habían gustado mucho, me había intrigado, y estaba buscando una ilustradora para la canción “La muy puta”. En el momento de escribirme fue cuando le dije “pues qué bien, porque justo estaba buscando a alguien”. Fue como un círculo que se cierra. Al final sus ilustraciones tienen mucha importancia. 

Forman parte del relato, del discurso del álbum. 
Claro, ella se ha entregado totalmente. Sí, sí. 

El disco se titula “Lo nuestro”. Creo que es el primero que apela al “nosotros” en lugar de al “yo”. 
No, que al “tú”, que ha sido mucho más frecuente, yo creo. 

En todo caso, apela a lo colectivo por primera vez. Supongo que es inevitable desligarse de la situación actual. 
Sí, lo gracioso del título es que surgió en el 2013 cuando acabé el disco. Ahí había un guiño, porque todo el mundo iba a pensar que aludía a una relación, cuando se refiere a un nosotros mucho más grande. Los títulos que a mí me gustan son muy abiertos, los que cada uno puede interpretar a su manera, que haya misterio. Me gustan más los títulos que sugieren que los que cuentan, y quería intentar algo así. Todo eso tiene mucho que ver con la incertidumbre, que es un tema que planea a lo largo de todo el disco. 

Estamos todos muy perdidos en este momento. 
Efectivamente. Creo que es la sensación general. Es que en realidad, cuando uno escribe, pocas veces lo confesional es realmente confesional. En realidad lo que tú confiesas es la parte de ti que tiene que ver con todo el mundo. Si no hay esa interacción general, las canciones pop no funcionan. Solo puedes contar lo que todo el mundo va a entender porque lo viven también. Esa búsqueda de esos temas para mí es la temática de las canciones pop, el por qué de que unas den en el clavo y funcionen y otras no. 

En el disco abordas temas de política y de género. Se está hablando de eso más que nunca, en relación a la música se está haciendo mucho, pero también empieza a haber voces que apuntan que esto es una moda. Al mismo tiempo, parece que se está interpelando, exigiendo a los músicos que se posicionen personal y creativamente, lo cual tiene el peligro de que se asuma como una obligación y se caiga en un automatismo: “tengo que escribir una canción de compromiso social porque ahora toca hablar sobre esto”. 
Mira, para mí toda esta especie de exigencia de militancia… Creo que las canciones responden al momento en que se escriben, pero tampoco puedes dirigir la manera en que la gente piensa. Me parece que eso es asumir un papel que no es el que te corresponde. Cuando escribes, en realidad estás respondiendo a lo que la gente piensa y siente, estás dando tu respuesta, pero no puedes dirigirlo desde tu punto de vista. Creo que exigir al músico ese papel es catastrófico. No pueden pretender que hagas de profeta. 


 “Alguien tendrá la culpa” es una canción protesta en que, en lugar de señalar con el dedo a los demás, lo hace hacia uno mismo. Pero las formas son muy de canción protesta clásica, como las de Phil Ochs o Woody Guthrie, quien, por cierto, también hizo muchas canciones para niños. Y en tu canción salen niños cantando también. 
Ya, ya. Bueno, eso fue accidental. En realidad quería adolescentes, pero yo estaba grabando en Barcelona y los adolescentes no estaban a mano. Como mis amigos allí tienen niños pequeños, acabaron siendo ellos. Yo también soy un poco determinista. Si eran el hijo de Raül o el hijo de Mónica quienes estaban allí pensé que quizás la canción tenía que hablar más de ellos que de nosotros. Efectivamente, es muy difícil hablar de cuestiones políticas o sociales. Eres un necio si piensas que puedes acusar y hacer un análisis correcto y completo en una canción. Creo que es más coherente buscar la reflexión. Y efectivamente, es una letra que me costó mucho escribir y habla de cómo se siente uno en un mundo reducido al mercantilismo, sobre la parte de culpa que tenemos todos y también sobre la desazón ante lo que uno contempla alrededor. Pero, vamos, hacer una arenga me parece una simplificación en la que yo no quiero caer. 

¿Una artista como tú tiene dificultades para vivir de la música? 
Ahora mismo no es que tenga dificultades, pero todo el sistema está sobreviviendo. Lo que más me preocupa es que esto puede tener consecuencias catastróficas en el futuro. La gente con mucho talento, de veintitantos, treinta y tantos años, que ahora está decidiendo si dedicarse a la música o no, va a acabar haciendo otra cosa, y eso implica una pérdida de talento enorme. Esta triple crisis, del iva, el formato unido a la crisis económica, puede suponer que haya una generación que no tenga la oportunidad de hacer lo que nosotros sí hemos hecho. Al fin y al cabo yo he tenido la oportunidad de grabar muchos discos y desarrollar una carrera de artista, poder vivir de lo que haces, que ahora mismo es un privilegio que tiene muy poca gente. 


¿Por qué te decidiste por El Segell del Primavera para editar el álbum? 
Porque en estos momentos de incertidumbre y reestructuración, las compañías multinacionales están optando por algo que me parece muy conservador. Entonces quería tirarme a la aventura y ver qué pasa. El Primavera Sound tiene un criterio musical con el que me puedo identificar más y que define mejor lo que a mí me gusta. Me parece que hay una cierta coherencia ahí. 

Me gusta en el disco la forma en que utilizas la voz. Has hablado de la influencia de Yoko Ono a la hora de jugar con ciertas cualidades vocales o con los gritos. 
No solo Yoko Ono. En realidad empecé con lo de los gritos porque estuve tocando en Perú y, por casualidad, asistí a un par de espectáculos de música tradicional indígena, me gusta mucho esa manera de cantar de las mujeres andinas, que es como muy resistente. Me gustaba mucho esa figuración dañina. Inspirándome en esto empecé a hacer este tipo de cosas en las canciones que estaba escribiendo, sin planificar mucho. Pensaba quitar más cosas de la grabación, y quité mucho. Luego se ha transformado en una manera de expresión. 


¿Dirías que el álbum trata sobre la interrelación entre la vida y el arte?  
Absolutamente. De hecho, para mí esto es, por encima de todo, hacia donde van dirigidas todas las canciones. “La absoluta nada” jugaba por eliminación, en ella iba escribiendo todos los motivos para seguir haciendo esto que nadie te pide que hagas y que sientes un impulso irrefrenable por hacer. La pregunta era por qué lo haces realmente y, después de pensarlo mucho durante semanas y antes de escribir la frase final, me dio la impresión de que era un modo de huir del terror que uno siente ante el vacío. 

Es una canción también que contrasta con el resto del disco porque, frente a las formas rupturistas utilizadas, es muy clásica, casi de línea clara. 
Sí, es verdad. Tiene una estructura también parecida a “Romeo y los demás”. Cuando enseñé el disco a Warner una cosa que comprobé es que la gente más conservadora siempre echa en falta un estribillo que se repita. Aquí concibo la canción de arriba abajo como un relato, que es algo que he hecho en otras canciones. Yo creo que en general, desde la industria musical, se minusvalora al público. Yo he comprobado con el tiempo es que a la gente lo que más le gusta es cuando más se arriesga. Las que más le han gustado a ese público tan fiel al que realmente debo el tener una carrera no han sido los singles, sino las más extrañas, las que son muy largas, muy histéricas, que no repiten la letra o son más personales. Eso me reafirma en que hay que tomar riesgos y salirse de los esquemas prefijados. 

“La muy puta” habla sobre el paso del tiempo y la presencia de la muerte, que es algo que se trata muy poco en el pop. 
Es un tabú, de hecho. 

Pero en cierto modo no sé si introduce también la presencia del otro como una especie de sujeto difuso que desata rumores. Esa gente que te ve pasar y cuchichea “mírala, qué bien se conserva”… 
(Risas) Bueno, “La muy puta” es un juego transgresor en el que hablas de todo lo que se supone que no tienes que hablar. Me meto con todo el mundo, conmigo misma, y me meto con la muerte, de la que se supone que no tienes que hablar, y menos cuando ya no eres joven, porque no es algo romántico sino que estás mirando de frente a algo que te aterra. Sobre todo, la idea es que si puedo hablar de ello es precisamente porque me encuentro en un momento muy privilegiado de mi vida. Puedo derribar el tabú porque creo que hay que derribarlo. Me hace mucha gracia porque a la gente la trastorna mucho. Cuando la hice y le puse ese título vi la reacción que causaba en la gente, me gustó mucho haber dado en el clavo y haber hecho lo que trastornaba más, cosa que cada vez es más difícil (risas). 


 Antes comentabas que siempre has hecho las cosas al margen de lo que pudieran pensar los demás. Como personaje público te lo tomas todo muy a guasa, ¿no? Utilizas siempre el humor como una especie de refugio. 
Es que no lo puedes hacer de otra manera. Además, con el tipo de carrera que he tenido yo, solo si te haces muy duro y eres capaz de reírte eres capaz también de sobrevivir. Hay una relación con el público de base más fiel por el que me siento muy reafirmada, pero todo lo demás va y viene, la relación con el medio discográfico… todo eso responde mucho más al momento pero, en realidad, sólo si ironizas sobre tu figura pública, que es una construcción sobre la que no tienes ningún control, puedes sobrevivir en esto. Si te lo tomas en serio se sufre mucho. 

“Lo que te falta” es mi canción favorita del disco. Me gusta su atmósfera gótica, el modo en que utilizas la voz, y la letra, que tiene un punto como de novela de misterio también un poco distópica. He leído que tenía mucho que ver con el problema de la identidad/ intimidad en la cultura digital, lo que dejas ver de ti y lo que no. 
Sí, tiene que ver con la nueva identidad y con el juego de espejos que supone… Es una canción en la que estoy hablando de una cosa y a ratos de otra, también de lo que supone reafirmar tu identidad en un mundo mercantilista donde se trafica con tus datos y donde realmente no se sabe si se está hablando de identidad digital, de identidad como ciudadano o de identidad sexual. Habla de esas tres cosas. 

Al escucharla le di otra lectura. Veo a un acosador que sigue a una mujer, y creí percibir esa idea de que hay personas, que pueden ser fans o mismamente periodistas, que creen saber más de ti de lo que incluso sabes tú misma
En realidad, el protagonista de esta canción para mí era masculino. Luego pensé que no tenía identidad de género. Por eso hemos hecho un vídeo para el que hemos buscando una persona que es ambigua sexualmente, que puede ser un hombre o una mujer. Para mí esto era importante porque creo que la identidad sexual es algo asignado, no propio. Es gracioso porque este cine noir de posguerra, películas como “El tercer hombre”, de paranoia del telón de acero, esa estética, ahora vuelve a tener vigencia total gracias a Snowden. De nuevo toda la paranoia del espionaje vuelve a estar en mente. Entonces sí, es verdad, he buscado esa estética en el sonido y todo, el blanco y negro de humos y trenes porque vuelve a tener sentido ahora: lo saben todo de nosotros y cada paso que das está predeterminado. 


En medio de la entrevista, una pareja que observaba desde la mesa de enfrente nos interrumpió brevemente. Disculpándose, le pidieron a Christina si les podía firmar el disco, que justo acababan de comprárselo en la FNAC, y se confesaron como fans. Seguimos un rato hablando de la vida hasta que me marché a casa. Ella se quedó leyendo la prensa del día. Meses después, cuando iba a votar para las Municipales, mientras hacía la cola la vi salir del colegio electoral acompañada de Alejandro Simón Partal y Javier Marías. Con una leve sonrisa, estuve a punto de ir a saludarla, incluso de preguntarle si había votado lo mismo que yo iba a votar. Me dio palo y no lo hice.

lunes, julio 20, 2015

Suzanne Vega: La voz empática.


Aunque en la época de "Beauty & Crime" (2007) le hice una entrevista a Suzanne Vega en persona en Madrid, lamento ver ahora que no la conservo, o tal vez sí pero a saber dónde. La hice, más por interés e insistencia personal, para una web musical asociada a una marca de cervezas internacional que ya no existe (la web, quiero decir) y que, al parecer, ha hecho prevalecer el derecho al olvido y el señor Google la da por desaparecida. Bueno, el caso es que, con motivo de su reciente concierto este sábado en el Festival Madgarden, aproveché para volverla a entrevistar, esta vez por teléfono y con varios intentos chanantes de contactar con su habitación de hotel. Oficialmente se publicó en La Luna de Metrópoli del viernes, pero, como suele suceder, se quedaron cosas sin publicar que ahora os adjunto aquí. 


(Sobre Carson McCullers)
-"Poco a poco van saliendo nuevas canciones para un próximo álbum, que quizás empiece a tomarme en serio el año que viene. Estoy también preparando una obra teatral y un posible libro de memorias. La obra se titulará "Carson McCullers Talks About Love" e incluirá canciones y textos recitados. Siempre me ha encantado su trabajo y me ha parecido una persona fascinante, me leí su autobiografía siendo adolescente, así que pensé que sería muy interesante llevar eso al escenario. La vemos como muy moderna pero en su tiempo todo el mundo se pensaba que estaba medio loca". 

(Sobre el eterno retorno del folk cada cierto tiempo a primera línea de la actualidad musical) 
 -"Tienes razón, creo que siempre vuelve, realmente nunca se marcha muy lejos. Una clave de que el folk siempre haya estado ahí es que necesitamos canciones en nuestra vida, canciones para cantar a nuestros hijos, a nuestros maridos, a hombres jóvenes de los que nos enamoramos antes de que se conviertan en nuestros maridos… Es parte de nuestra vida. Y la otra razón es que componer y tocar con una guitarra acústica es muy barato. Por eso siempre habrá canciones folk. Una voz simple y el poder de una letra". 



(Recordando la versión en castellano de "Luka") 
-"Me encanta el castellano, solía hablarlo cuando era niña, mi padrastro era portorriqueño y me sentía muy cerca de su madre, mi ‘abuelita’. Pero mi español es muy poco sofisticado, es el que hablaría una niña. Es un idioma lleno de poesía y sí que me encantaría repetir la experiencia algún día si se da la situación". 

(¿Ha cambiado su forma de cantar en vivo? ¿Siente las canciones más antiguas de otra manera?) 
-"En general las siento de un modo bastante parecido. Hay temas como “Gypsy o “The Queen And The Soldier” que han cambiado, no los percibo de la misma manera cuando me acerco al micrófono y los interpreto. Me encanta en "Tom’s Diner" permitirme el lujo de quitarme la guitarra y moverme por el escenario. Cuando la canto ante grandes audiencias es muy divertido, a la gente le encanta. El movimiento. 

(Siempre me ha llamado la atención la empatía con los personajes que pueblan sus canciones. ¿Sigue siendo algo prioritario a la hora de componer e interpretar?) 
-"Sí, siempre he elegido personajes que me resultaran interesantes y tuviesen una historia que contar, y también tengo que sentir una conexión cuando canto en el escenario, con el espíritu que ellos me sugieren. Sí, hay algo de actuación en ello". 


 En el Jardín Botánico de la Complutense, por cierto, cantó (como una niña que se equivoca) el "Luka" en versión castellana. "Tom's Diner" fue remozado en una versión guitar-rave que quedaba un tanto postiza y, paradójicamente pese a lo que ella dice, creo que "The Queen And The Soldier" y, especialmente, "Gypsy", fueron las que más me gustaron. Con esta última realmente pareció detenerse el tiempo, solo ella con su voz y su acústica, acariciando las zonas sensibles hasta llegar al borde de la lagrimilla. Otras favoritas personales como "Marlene On The Wall", "When Heroes Go Down" o "In Liverpool" sonaron en una noche desigual -no en todos los casos la relectura del tandem con Leonard mejoraba las canciones- pero poseída por la todavía impecable, emocionante, voz de Suzanne. Después de tantos años, todavía fan. Fue un concierto desigual, vale, pero realmente bonito.

lunes, marzo 30, 2015

"Amar, beber y cantar", de Alain Resnais. El vitalista truco final de un cineasta admirable.

No estaba previsto que “Amoire, boire et chanter” fuese el canto del cisne del gran Alain Resnais (en agenda tenía “Llegadas y salidas”, una nueva adaptación de su autor de cabecera en sus últimos tiempos, Alan Ayckbourn), pero todo lo que en ella vemos –con la culminación de su contundente plano final- parece jugar con la seguridad de que el francés sabía que esa podía ser su última película. Fuese, lo demás, fruto de la casualidad, no podemos desprendernos de ese tono elegíaco que, al tiempo, la engrandece ante nuestros ojos como si fuese un último truco o engaño del gran trilero. 

Puede que las trampas de los acontecimientos también nos hagan pensar que el peculiar protagonista de la historia, un personaje siempre presente y siempre ausente llamado George Riley, sea el trasunto fantasma del propio Resnais. La retorcida trama gira en torno a él, a su mito de irresistible seductor y a los ardides que teje para manipular las vidas de tres matrimonios en crisis en el otoño de sus vidas. El cineasta se basa, aquí también, en una obra de Ayckbourn ambientándola, como la original, en Inglaterra, pero creando una pirueta metalinguïstica en la que se juega a hacer teatro dentro del teatro dentro del cine, derribando ocasionalmente la cuarta pared e introduciendo estética de cómic. No deja de tener una estructura clásica de comedia popular, cuya marcada teatralidad se hace un poco ladrillo inaccesible al principio pero termina enganchando poco a poco. 

Resnais vuelve a recurrir a su elenco habitual de actores (Sabine Azéma, Hippolyte Girardot, André Dussollier…) y a todas las características de sus últimas películas: el radical libertinaje narrativo y visual, el festín cromático, la radical renovación de la idea de adaptación teatral al cine y, sobre todo, lo insultantemente joven, moderno y vitalista de su audaz modo de poner las cartas sobre la mesa. A medida que se acercaba a los 90 años de edad, el cineasta parecía luchar contra el paso del tiempo aferrándose con mayor fuerza a una pulsión juvenil de apariencia anárquica pero trasfondo inteligente y, sobre todo, con un humor saludable y sabio como única arma que pudiese vencer a la melancolía y a lo inevitable. 

En los obituarios que, hace poco más de un año, se le dedicaron, se resaltaban fundamentalmente sus primeros títulos: "Hiroshima, mon amour", "El año pasado en Marienbad", "Muriel" o el demoledor documental sobre los campos de concentración nazis "Nuit et brouillard”, como sus contribuciones más importantes a la historia del cine. Sin embargo, no deja de sorprenderme su evolución a lo largo de estas seis décadas, cómo comenzó con la gravedad existencial de posguerra de aquellas películas en blanco y negro que parecían obra de un joven avejentado, y cómo invirtió los términos con los estallidos de color y amor a la vida de sus últimas obras. En realidad, yo admiro mucho más firmemente esta última etapa, he disfrutado mucho más de “Asuntos privados en lugares públicos”, “Las malas hierbas” y esta “Amar, beber y cantar” (a falta de ver su penúltima peli, “No habéis visto nada todavía”, no estrenada por aquí comercialmente). 

Y ahora va la buena noticia y la recomendación para quien viva en o esté por Madrid: el miércoles 1 todavía podéis ver la peli final de Resnais en la Filmoteca como parte de un ciclo que se lleva desarrollando desde este mes y que seguirá durante todo abril. 

lunes, marzo 23, 2015

El diablo, Jorge Martínez y algunas claves del regreso de Ilegales


No es la primera vez que escribo sobre Ilegales, uno de mis grupos favoritos del rock español, en este blog, pero pienso que sí es la primera vez que lo hago sobre una banda antes de despedirse y después de reunirse de nuevo. Es ésta una práctica -me refiero a la de hacer giras de despedida y giras de reunión-, sobre todo cuando ha transcurrido tan poco tiempo entre medias, que suelo cuestionar porque habitualmente me huele a cutre y oportunista. 

Pero supongo que siempre hay una justificación para ello. El caso de Los Enemigos sigue siendo un buen ejemplo: en un entorno de crisis en que no podrían vivir de la música si no es así, si es el mercado y el público quien demanda seguir viendo a grupos antiguos tocando su repertorio legendario en lugar de arriesgarse a ir a ver lo que haga, por ejemplo, su cantante en solitario por muy bueno que sea, igual es mejor adaptarse a las exigencias del mismo y seguir haciendo lo que te gusta en lugar de vivir pobre y frustrado pero repleto de satisfacción por lo bien que te has aferrado a tu autenticidad, tu coherencia y tu pureza. Y, por otro lado, si lo que haces lo sigues haciendo bien, ¿por qué no seguir haciéndolo? Y sin eludir tampoco la idea de que todo el mundo tiene derecho a equivocarse y recular alguna vez en la vida. 

Aunque Jorge Martínez no lo dice exactamente así y se va por otros caminos, puede que la motivación del regreso de Ilegales tenga que ver también con esa idea. Con motivo de la aparición de su nuevo álbum, "La vida es fuego", aproveché para pegarle un telefonazo y hacerle una entrevista para La Luna de Metrópoli que ahora reproduzco tal cual se produjo hace hoy una semana:

(Jorge pilla el teléfono) 
Me estaba llamando un amigo muy pesado en este momento y he tenido que deshacerme de él, joder. Solo piensa en meterse rayas, emborracharse y perseguir a las chicas. Y lleva así 30 años, ja ja. Tiene una increíble capacidad de resistencia, así que muy bien. 

¿Qué os llevó a disolver Ilegales en 2010-2012 y qué a reuniros en menos de tres años? En 2010 era necesario un grupo como Jorge Ilegal y Los Magníficos porque había recorridos musicales nada trillados y otros olvidados de un montón de música realmente interesante. Los Magníficos era una cruzada y yo creo que éramos los únicos que estábamos preparados para emprenderla. Queríamos echarle valor y musicalmente habíamos investigado lo suficiente y éramos también los únicos que poseíamos los instrumentos de época adecuados para reproducir ese sonido añejo, además de otros que remitieran a un sonido más actual. Y para volver… pues, mira, la cabra tira al monte y ha sido inevitable. Mis compañeros de profesión que lo han oído dicen que tenemos un muy buen disco Ilegales en este momento. Se equivocan: tenemos dos. De momento vamos a editar uno y luego el otro. La razón para la vuelta es que existen canciones y yo creo que, de todas formas, el convulso presente que vivimos reclama la existencia de grupos como Ilegales. Yo creo que al año y pico de la bruma esa que se crea cuando estás en algo nuevo, yo era consciente de que era necesario un grupo como Ilegales, aunque me he quedado un poco absorto en lo que estaba haciendo. La visita a esas músicas me resultó muy enriquecedora y, claro, fascinado. Pero lo de Ilegales también es fascinante, y en este momento estoy completamente volcado. Duermo en el estudio muchos días, me he hecho uno muy bien dotado que se llama La Casa del Misterio. Ahí hay gran productividad, a lo mejor hago un par de canciones de noche, las ensayo por la mañana con la banda y por la tarde las estamos grabando. 

Pero la disolución se planteó en principio como un carpetazo definitivo, con su larga gira de despedida, el disco y DVD final en directo y toda la vaina… En el momento creímos que era el final porque ¿sabes lo que pasaba? En un principio dijimos: “Vamos a hacer las dos cosas a la vez” pero luego vimos que cambiar el chip, cambiar de actitud, de todo, resultaba, sobre todo a mí, que era el más torpe en hacerlo, imposible. Otros del grupo lo hacían con más facilidad porque están acostumbrados a hacer cosas distintas, tocan en grupos de jazz o experimental, pero yo hacía muchos años que no, o no con la intensidad que requiere hacer una cosa de estas y mantenerse ejercitado. Entonces me costó, joder, no era capaz de volver a ser Ilegal, no podía hacerlo. Pero, bueno, en este momento, aunque se pensó en dar carpetazo, también es cierto que cada vez que saco un disco digo: “Bueno, no voy a hacer más canciones. La fuente se ha secado” pero, ya ves, las canciones han irrumpido directamente en mi habitación, durante fiestas que he tenido que cancelar para escribir esa canción que me gusta tanto, han irrumpido en mis sueños, de repente me he dado cuenta de que “¡hostia!, ¿qué es esto tan bueno?, ¡esta música que está sonando es mía” y he tenido que intentar despertarme y grabarla inmediatamente. Ahora tenemos ese instrumento diabólico que es el teléfono y te permite hacerlo, también es una gran ayuda. De eso hablo en el disco, en “El teléfono y el mal”, y de ese aislamiento, un medio que debería servir para comunicarnos más y romper la muralla que hay entre los individuos. Bueno, pues nada, chico, canciones ya te digo, tengo una remesa ahora del copón. 



¿Entonces Jorge Ilegal y Los Magníficos es el grupo disuelto ahora? Quiero decir, ahora que te has puesto de nuevo la chupa de cuero igual ya no te presta tanto ponerte el traje de sastrería. El traje de sastrería es verdad que hace tiempo que no me lo pongo, pero eso no quiere decir que se vaya a quedar ahí. Me parece que esas músicas siguen siendo interesantes, para mí al menos, y en algún momento encontraré tiempo para recuperar cosas, antiguos acordes y de todo. Aunque Ilegales siempre estuvo contaminado con todo tipo de cosas, algunas ya no cabían en el molde. Había tipos de música ajenos al rock and roll, que lo ha facilitado ese tipo de resistencia tan diabólico, su capacidad para juntarse y contaminarse con todo, desde el flamenco hasta el jazz, aunque hay otras músicas que incorporarlas es más trabajoso porque tienen ritmos distintos. Los Beatles sí lo consiguieron, y su genialidad en gran parte se debe a la facilidad con que integraban hasta música hindú o boleros. 

¿Dónde termina Jorge Martínez y dónde empieza Jorge Ilegal como personaje? ¿Hay una disociación? Yo eso no lo puedo hacer. Voy a empezar a pensar en ello seriamente (risas) 



En mayo de 2012 celebraste en Gijón el concierto de Jorge Ilegal y amigos, donde propiciaste un encuentro intergeneracional mezclándote con diferentes músicos del país. ¿Qué supuso aquello para ti? ¿Hasta qué punto eso pudo haber influido en el deseo de volver a tocar con Ilegales? ¡Coño, Satanás, no había pensado en ello! Puede que sí, que haya influido. Bueno, bien, bien. Dame unos segundos (risas). ¡Tocado! Pues sí, influye. Hombre, la idea en principio era hacer algo con los músicos que realmente respeto de estos últimos 30 años. Hice una lista en la que estaban todos ellos. Incluso se habla de las malas relaciones entre Ilegales y Gabinete Caligari, sí que ha habido roces, pero otra cosa es quiénes son buenos y quiénes no, y a mí me parece que Jaime Urrutia tiene grandes canciones y por eso fue uno de los invitados. Y Johnny Burning, desde luego, Julián de Siniestro… La verdad es que pudo haber mucha más gente, ¿eh? Me fallaron algunos como Coque Malla. Y de los nuevos Sr Chinarro hace cosas muy interesantes, son letras muy inteligentes. Triángulo de Amor Bizarro tienen también muy buenas letras y ese ruido que es realmente espectacular. A mí el ruido me gusta, joder. Josele Santiago no podía faltar porque es uno de los mejores compositores en lengua española. Ha estado Sabino Méndez también… no sé, yo creo que estaba todo lo mejor. Vanexxa también estuvo, que me parece muy buena letrista, y Los Rebeldes, que a lo mejor no tuvieron muy buen día, pero, bueno, son Los Rebeldes. Era un evento interesante, muy difícil de llevar a cabo porque eso genera muchos problemas para grabarlo. Si lo haces todo muy fluido y muy bien sin que nadie repita nada, sin interrumpir el concierto, pasa lo de siempre, que son discos en directo que se acaban grabando en el estudio. Lo hicimos en vivo y en directo todo. Yo estuve en el escenario, entre pruebas y directo, unas ocho horas, con lo cual mi voz se acabó resintiendo, pero lo que sí descubrí al revisar toda la grabación es que hay un montón de música muy buena, interpretaciones especiales de todas las canciones… Yo creo que conseguimos un documento muy valioso y que este tipo de cosas alguien tiene que hacerlas. Se han conseguido los objetivos. Siendo muy ambiciosa la propuesta, creo que se ha superado. Guardo las grabaciones, las estoy limpiando y poniendo a punto, y ahí está, joder. 



La vigencia del discurso de Ilegales se ve bastante clara y se percibe también en la reivindicación de grupos actuales. No sé si has escuchado, por ejemplo, la versión de “Europa ha muerto” de León Benavente. Sí, ya hace años estaban Los Caramelos haciendo “África paga”, que sigue pagando, después de todo; Europa sigue muerta o está dando los últimos coletazos, porque ya salió casi abortada de Maastritch. Era bastante previsible que este tipo de problemas se iban a dar tarde o temprano. Es cierto que hay una reivindicación de Ilegales por parte de otros grupos. Un amigo mío, músico también, me decía que no hay más versiones de nuestros temas porque canto en unos tonos imposibles. 

En el nuevo disco hay un tema titulado “Hipster” que denota cierta alergia a ese fenómeno. ¿Siempre has sido tan reactivo con las cosas asociadas a la modernidad? Hombre, yo creo que esos envoltorios tan llenos de colorines y de tal son atractivos, están bien. El traje es más importante de lo que creemos, nadie se vestiría hoy en día como en la edad media. En fin, los hipsters empiezan cuando termina el hard bop en EE UU, es cuando se acuña el término, empieza a aparecer el cool, que también se ha incorporado a nuestro lenguaje. El hipster ahora puede que sea el moderno de toda la vida, pero también hay cierta benevolencia en la canción. ¿Qué sería de todo lo fundamental sin lo accesorio, sin ese envoltorio de tontería que lo hace atractivo? A mí me resultan simpáticos todos los movimientos. Ahí estuvieron los mods, los rockers… pero, vamos, entiendo que no están exentos de cierta comicidad. 

¿Quién es la cantante de la que hablas en “Regresa a Irlanda”? Te cuento la historia. Ese de tipo de cantantes así “ahhh.. wachu”, en inglés, buff. La historia es que salimos de noche por Gijón, hay un gobierno que sólo gobierna allí prácticamente, el FAC, y esta gente prohíbe todo, no se puede beber sidra en la calle, no se puede hacer nada. Burlando un poco, porque puede que la policía ya no dé abasto con tantas prohibiciones, montamos una fiesta a las 4 ó 5 de la mañana en la playa, y a última hora, pagada por el ayuntamiento, estaba actuando esa chica con una voz muy bonita y tal, pero con el bajón de todas las cosas me parecía obsceno aquello, tan lejano a… era horrible, la sensación era horripilante. Entonces yo no sé de dónde era ella, pero la situación me recordó a Irlanda y a cantantes como The Corrs, esa cosa tan vomitiva. Me cago en la leche, ¿cómo puede llegar eso de un país asaltado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, como ya es el nuestro también? ¿Eso es todo lo que nos llega de allí? Joder, pues de aquí que os lleguen Ilegales. Más o menos esa fue la historia. 


 Además reivindicáis los bares como las únicas patrias verdaderas. Pues sí, es la verdadera patria con la que puedes contar. Gran parte de mi vida transcurre en ellos. En España, sobre todo en el norte, en Asturias, es increíble la cantidad de bares que hay. 

¿Cuántas canciones de Ilegales habrán surgido en los bares? ¡Ufff! (Risas) Hostia, pues muchas. Algunas a altas horas y cuántas veces de ligar con una chica estupenda y tener que irme a las tantas diciéndole “es que tengo una canción aquí” y decirme “¡imbécil, eres un imbécil, tú no eres un compositor, lo que eres es un imbécil”, ja ja ja. 

En otro tema sugieres que se vive más feliz sin novias ni relojes. Es cierto, ¿eh? Puede parecer una utopía, pero se vive bien. Yo he vivido muy feliz sin novia ni reloj. El reloj hay que reconocer que es un cabronazo cojonudo, y el pasar una temporada sin ambas cosas es un bien irrenunciable para todas las personas, yo creo que todo el mundo debería probarlo. Esa es una canción un poco trivial, pero me gusta mucho, nunca había hecho algo así, es como country con un finger picking así hecho sobre la marcha y, ¡coño, qué bien se me da!

De algún estado tuyo en Facebook se desprende que vas a votar a Podemos... Pues hombre, mira, ya sé que ningún artista o personaje público debería decirlo, pero yo te voy a reconocer que sí. Hay que votar a partidos que nos ayuden a quitarnos de encima de nuestro lomo a estos dos que han estado intercambiándose cromos y quedándose con todo, de aquí se han llevado hasta los ceniceros. Ya no se sabe si son partidos políticos o asociaciones de delincuentes, y hasta el más ingenuo se da cuenta de estas cosas. Es más que probable que vote a Podemos. No sé cuánto tiempo tardarán en corromperse, pero también se corrompe la leche y cuando eso sucede se tira y no pasa nada. 

¿Cómo serán los próximos directos? Hoy estuve tocando un tema que hacía 30 años que no tocaba. Va a haber mucho repertorio nuevo y estamos ensayando muy intensamente porque, claro, los fans se hartan de escuchar las canciones de siempre y el repertorio es muy amplio. Son temas de gran actualidad, además de haber estado empolvados veinte años parece que alguien me dicta las canciones desde el futuro. Ha sido tremendo el reencuentro con todos estos temas. Hay gente que lleva veintitantos años en el grupo y no los ha tocado nunca. Queremos hacer algo realmente muy bien hecho. Seguiré con Alejandro Blanco y Jaime Belaustegui y añadimos el refuerzo de Mike Vergara, que toca la segunda guitarra y teclados, un sonido puntual, no lo vamos a recargar, que lo ablanda mucho, para variar también un poco las canciones y hacer un concierto divertido. Somos ambiciosos en ese sentido. Con Ilegales siempre se hacen cosas imposibles, como recuperar una canción de hace 30 años en cinco minutos, como esta mañana con “No me gusta el trabajo”. “No me gusta el trabajo”, pues está bien reivindicarlo. En una época en que todo el mundo lo pide pero los trabajos no garantizan la subsistencia, reivindicar el derecho a la pereza a mí me parece que está bien, joder. Hay un libro sobre esto… estaba pensando en algo pero me perdí. ¿Sabes qué pasa?, que tengo aquí un posavasos de una cerveza que se llama Satán y su careto es igual que el mío, el careto del diablo es igual, tío. En algún momento me parece que este último disco, "La vida es fuego"… Hombre, el demonio ya ha dado claras pruebas de su inexistencia, pero parece un disco inspirado por el demonio, hay canciones como "La mala hierba", luego hay una canción guerrera como… mira, estaba en El Tenempa Con unos empresarios, que no congeniaron tanto con el resto del grupo quizás por el mánager que tenía en ese momento, pero yo con ellos me lo pasé muy bien, nos fuimos de juerga al Tenempa y estaban allí cantando narcocorridos, y escribí esta canción, "La vida es fuego", que es en la onda de las que oí allí esa noche entre los vapores del tequila. No sé si son herederas de las canciones que cantaban Cortés y los suyos, que eran unos cortacabezas cojonudos, o los propios indios que habitaban la zona, que al parecer guerreaban constantemente entre sí, se arrancaban el corazón y esas cosas tan bonitas. 

jueves, enero 01, 2015

Películas favoritas 2014

1. BOYHOOD (Richard Linklater) 
2. EL GRAN HOTEL BUDAPEST (Wes Anderson) 
3. NEBRASKA (Alexander Payne) 
4. MAGICAL GIRL (Carlos Vermut) 
5. NYMPHOMANIAC (Lars Von Trier) 
6. EL LOBO DE WALL STREET (Martin Scorsese) 
7. OMAR (Hany Abu-Assad) 
8. EL EXTRAORDINARIO VIAJE DE T.S. SPIVET (Jean-Pierre Jeunet) 
9. LA VENUS DE LAS PIELES (Roman Polanski) 
10. MR. TURNER (Mike Leigh) 
11. THE PUNK SINGER (Sini Anderson) 
12. ANTES DEL FRÍO INVIERNO (Philippe Claudel) 
13. PHILOMENA (Stephen Frears) 
14. A PROPÓSITO DE LLEWYN DAVIS (Joel y Ethan Coen) 
15. UNA CITA PARA EL VERANO (Philip Seymour Hoffman) 
16. SOLO LOS AMANTES SOBREVIVEN (Jim Jarmusch) 
17. EL HOMBRE MÁS BUSCADO (Anton Corbijn) 
18. NEW WORLD (Hoon-jung Park) 
19. BYZANTIUM (Neil Jordan) 
20. SNOWPIERCER (Bong Jong-Hoo) 
21. LA ENTREGA (Michael R. Roskam) 
22. HER (Spike Jonze) 
23. UPSTREAM COLOR (Shane Carruth) 
24. AL FILO DEL MAÑANA (Doug Liman) 
25. ENCALLADOS (Alfonso Zarauza) 
26. OS FENÓMENOS (Alfonso Zarauza) 
27. URANES (Chema García Ibarra) 
28. HERMOSA JUVENTUD (Jaime Rosales)
29. THE ZERO THEOREM (Terry Gilliam) 
30. EL PASADO (Asghar Farhadi) 
31. CUANDO TODO ESTÁ PERDIDO (J.C. Chandor) 
32. WELCOME TO NEW YORK (Abel Ferrara) 
33. BLACK COAL (Diao Yinan) 
34. FRANCES HA (Noah Baumbach) 
35. EL FUTURO (Luis López Carrasco)

miércoles, diciembre 31, 2014

Álbumes nacionales favoritos 2014

1. MIQUEL SERRA: La felicitat dels animals/ El perfum dels vegetals 
2. ORNAMENTO Y DELITO: El espíritu objetivo 
3. BIZNAGA: Centro dramático nacional 
4. PABLO UND DESTRUKTION: Sangrín 
5. BURRITO PANZA: Una familia desestructurada 
6. ATENCIÓN TSUNAMI: Que le corten la cabeza 
7. UNIVERS: L’estat natural 
8. EL HOMBRE VIENTO: El día que Erich Zamm rompió su viola 
9. LOS LAGOS DE HINAULT: Flores de Europa 
10. GILBERTÁSTICO: El que corre con los búfalos 
11. REMATE: Nelson es perfecto 
12. NACHO VEGAS: Resituación 
13. LOS PUNSETES: LPIV 
14. LAS BUENAS NOCHES: Hoy ya es mañana 
15. SR. CHINARRO: Perspectiva caballera 
16. VIOLETA VIL: Mujeres Ulaga 
17. EL COLUMPIO ASESINO: Ballenas muertas en San Sebastián 
18. VETUSTA MORLA: La deriva 
19. FUTURO TERROR: Futuro terror 
20. TÓRTEL: La gran prueba 
21. CHICHARRÓN: Chicharrón 
22. SINGLE: Rea 
23. ANTIGUO REGIMEN: Política de tierra quemada 
24. SIESTA!: Terroruterino 
25. LA VILLANA: La Villana canta 
26. LOS ENEMIGOS: Vida inteligente 
27. LOS GANGLIOS: Lubricante 
28. IS: El duelo 
29. COMPUTADORA: Naturaleza utópica 
30. ALADO SINCERA: La misma figuración 
31. MANOS DE TOPO: Caminitos del deseo 
32. ERIC FUENTES: Barcelona 
33. SIDONIE: Sierra y Canadá 
34. JUANITA Y LOS FEOS: Nueva Numancia 
35. LOS CARAMELOS: Esconde tus alas en la torre fantasma

martes, diciembre 30, 2014

Ep's y singles nacionales favoritos 2014

1. SIERRA: Tiene mucha fuerza 
2. EL PARDO: EP 2014 
3. TÓRTEL: En defensa propia 
4. PAPAYA: El rey de las camas 
5. MEDIEVO/ PABLO UND DESTRUKTION: Funeral de Estado 
6. BALCANES: Plataforma 
7. UNIVERS/ CELICA XX: Puente Aéreo Vol.2
8. CHICO Y CHICA: Findelmundo 
9. SINGLE: Me enamoré 
10. M A J E S T A D: Música para pelear 
11. AMA IA: Ama Ia 
12. OCRE: Torpe 
13. ELSA DE ALFONSO Y LOS PRESTIGIO: Desencuentros 
14. MARGARITA: Margarita 
15. CORAJE: Coraje 
16. WHEN NALDA BECAME PUNK: Indie Pop Or Whatever! 
17. MIHASSAN: Mihassan EP
18. LOS CLAVELES: Ojos 
19. DESERT: Envalira 
20. TÓRTEL: La gran prueba EP 
21. PANTY PANTERA: Cocodrilo 
22. TUYA: Mountains Moving 
23. MURCIANO TOTAL: La parranda/ El gigante de Sangonera
24. EL PALACIO DE LINARES: La espalda de un perro 
25. SÚPER CADAVER: 7” 
26. ENCONO: Encono 
27. LOS CARAMELOS: Panecillos suecos 
28. •Y•: The Dance Of The Illusion 
29. MONSTRUOBOT: Monstruobot 
30. DOBLE PLETINA/ LOS LAGOS DE HINAULT: Club del single Discos Walden #9
31. C.I.A.N.U.R.O: Purity 
32. DANIEL VAN LION: Introduction To A Natural Era 
33. ILLA CAROLINA: Una tragèdia en un acte 
34. C. TANGANA: Trouble 
35. TIGRES LEONES: Muerte a los muertos