martes, julio 14, 2009

Autoentrevista festivalera

Desde el pasado mes, en este blog estamos sometiendo a músicos y celebrities varias a un cuestionario cerrado sobre el mundo festivalero. En un acto de egolatría de esos que me dan de vez en cuando -y amparado por mi asustante bagaje en este tipo de eventos-, he decidido responder yo mismo a esas preguntas. Aquí va.

¿Cuál fue tu primer festival y con quién fuiste?
El FIB del 95. Fui solo, pero allí quedé con una amiga epistolar.

El mejor momento festivalero de tu vida.
Viendo a los Cure en el Monte do Gozo en Santiago. Uno de los mejores conciertos del mejor grupo junto a buena parte de los mejores amigos y a muy pocos kilómetros de donde vi la luz por primera vez.

Tu kit imprescindible para festivales.
Mochila, impermeable (siempre), fármacos básicos e, importante, comprar bocatas o algo fuera del recinto para evitar colas y sablazos.

Un consejo para disfrutar al máximo.
No olvidarse de cenar, no estar excesivamente pendiente de tus amigos, descansar de las aglomeraciones de vez en cuando y no aspirar a meterse en primera fila.

¿A quién te gustaría encontrarte en el recinto? ¿Algún músico? ¿Amigos?
Una vez me crucé con PJ Harvey y desde entonces esta pregunta se me queda corta. Mejor, pregunta con quién me gustaría hablar en el recinto.

¿Cuál es el mejor sms que has recibido o mandado en un festival?
"Hay un gong en el escenario de Morrissey", en el AV.

¿Has perdido alguna vez el móvil en el recinto? ¿Y algo valioso o curioso?
Perder no, pero se me jodió una cámara en la tormenta del FIB '97 y un reproductor de MP3 en la del Primavera del año pasado.

En tu caso ¿es verdad el mito de que se liga en los festivales?
Entre el mito y la realidad, quédate siempre con el mito

¿A qué artista te gustaría ver en un festival? ¿Por qué?
David Bowie, porque creo que, de entre los vivos, es el único que me queda.

¿Te molesta que la gente te reconozca si vas ahora a un espectáculo de estos? ¿Lo llevas bien?
Más que molestarme, me desconcierta, porque siempre me quedo preguntándome de qué me conocen.

Por cierto, en breve un nuevo FIB. Como en los últimos años, a lo largo del finde podréis ir viendo nuestras crónicas (de Carlos Barreiro, Guillermo Arenas y mías), entrevistas y fotos (de Sara Navarro y Janite)
aquí.

Canción del día:
"De viaje" (Los Planetas)

Frase del día: "Yo le recomiendo a todo el mundo que se muera. Estás más tranquilo y no tienes que levantarte" (Alvarez Rabo)

jueves, julio 09, 2009

Dos visiones sobre el show de Pet Shop Boys

En Barcelona
En Madrid

Canción del día:
"You Carry The Deed" (Deradoorian)

Frase del día: "Mi objetivo es aprender a hacer películas" (Francis Ford Coppola, en 2009)

miércoles, julio 08, 2009

Quinquis de los 80

Como ya comenté en algún lugar anterior, lo que más me gustó este año del Sónar no fue tanto el Sónar como la posibilidad de ver en el CCCB la exposición "Quinquis de los 80. Cine, prensa y calle", comisariada por Amanda y Mery Cuesta. Estará en Barcelona hasta el 6 de septiembre y luego creo que viene a La Casa Encendida de Madrid.

El movimiento quinqui (digamos que una forma concreta de delincuencia juvenil y su cultura asociada) fue un fenómeno peculiar de la Transición española, y parte de los méritos de esta muestra están precisamente en recordarlo ahora que parece que, a la hora de hablar de estos años, la memoria selecciona otros aspectos. Lo que me ha resultado más interesante es el ver lo bien que explica (carteles de cine, recortes de prensa, archivo de vídeos...) la confluencia de circunstancias que llevó a que todo esto sucediera y, a continuación, el impacto que el fenómeno tuvo en la sociedad del momento.

Es interesante pensar cómo los repentinos aires de libertad tras la muerte de Franco se vieron convulsamente enturbiados en una sociedad que no estaba, tal vez, preparada para esa libertad. En primer lugar, la pervivencia del franquismo se seguía manteniendo (sin ir más lejos, en los polígonos y nuevos barrios construidos durante el desarrollismo) y, en segundo lugar, había que adaptarse, en muchos casos de un modo traumático, al nuevo capitalismo. El paro empieza a arreciar en los últimos 70, la conflictividad social estalla. Además, y como bien se comenta en la exposición, en 1975, un 25% de la población mayor de 14 años estaba excluida del sistema educativo. La edad laboral, como la penal, estaba en los 16 años. Sumemos a ello la salvaje irrupción de la heroína en los barrios (quizá la única rémora de la muestra: no explica muy bien cómo se introduce en España) y ya tenemos el estallido de la delincuencia juvenil.

Entonces llega la fascinación que ésta despierta en la cultura de la época. Asociada, por cierto, a otro fenómeno del momento como el destape. En el cine de los 70, sin ir más lejos, esos factores irían indisolublemente unidos para conmocionar a los nuevos espectadores y escandalizar a los antiguos: sexo, drogas y delincuencia juvenil. Las salas de juegos se consolidan como centros de ocio y reunión mientras que el cómic y la música no pueden evitar hacer referencia a ello. En este último aspecto, en los barrios penetra -siempre vía casette- una fusión absolutamente única de un lugar y una época: la nueva rumba, introducida por los gitanos; el punk y el rock urbano, al que enseguida se asociará el heavy metal, la banda sonora hegemónica de la rebeldía en los primeros 80. El Torete, El Vaquilla o El Jaro se erigirán, alentados por el cine, la tele y la prensa sensacionalista (que entonces también surgía, paralela a la del destape) en los nuevos superhéroes de barrio, mitos urbanos que se convertirán en el espejo a seguir por parte de los chavales y que ganan peso en el momento en que todos están destinados a un final trágico. Ya saben: luché contra la ley y la ley venció.

Más cuestionable veo la parte en que se reflexiona sobre la pervivencia del fenómeno hoy día. Puede que las comisarias tengan razón cuando afirman que los códigos de representación de la delincuencia juvenil iniciados en "Perros callejeros", "El pico" o "Navajeros" se mantienen hoy día. Dicen que "de la mano de una nueva generación, se produce una pirueta estética mediante la cual el quinqui de los 80 se erigió en icono castizo cool". Mi impresión -y más agudizada al ver la exposición rodeado de modernas- es que ahora, con la distancia temporal y los cambios sociales (vivimos en una sociedad más higiénica en la que el consumo desenfrenado y el imperio de las grandes marcas ha garantizado la paz, o al menos cierto tipo de paz, y en que la mirada irónica es la predominante), se observa todo aquello como un fenómeno kitsch para echarse unas risas. Se despoja de su valor anterior y se queda en lo superficial y lo estético para buscar el chascarrillo de after-casa e ir de guay en las redes sociales. Un ejemplo es el propio concierto de presentación de la expo que se hizo en el cccb y del que hay imágenes en el
canal de Youtube que ellos mismos han montado.

Mientras nos distanciamos y nos mostramos ajenos al trasfondo trágico de aquellos años de depresión económica y social, inseguridad ciudadana, muertes prematuras, vidas destrozadas y cucharas impregnadas de heroína, quizá no estaría mal que todos hiciésemos un poco de autocrítica.

Canción del día:
"Musician, Please Take Heed" (Gold Help The Girl)

Frase del día: "¿Sabes qué es el capitalismo? ¡Que te follen!" (Tony Montana en "El precio del poder")

martes, julio 07, 2009

"Coraline", de Henry Selick. Ella está detrás de la puerta.

La Alicia de Lewis Carroll, "El viaje de Chihiro", Edward Gorey, Tim Burton, "El laberinto del fauno", "El orfanato"..., son referentes que afloran en varios momentos de esta película, algunos anteriores y otros posteriores a la novela original del gran Neil Gaiman.

En ese sentido, la estupenda adaptación visual en stop-motion de Henry Selick ("Pesadilla antes de navidad", "James y el melocotón gigante") es una apuesta sobre seguro: quizá no aporte demasiadas cosas excesivamente nuevas a quien ya esté familiarizado con ese tipo de imaginario, pero es una gozada de principio a fin para quienes lo adoramos.

"Coraline", pese a su apariencia de película infantil, es una fábula moderna de tono profundamente siniestro, una exploración de la fantasía y los miedos infantiles, en un caserón muy gótico con una puerta que conduce a una realidad paralela, el mito del doppelgänger encarnado en los peligros de encontrar lo que deseas con botones en los ojos. El aire de pesadilla, además, crece desde el momento en que el punto de partida es el aburrimiento de la niña protagonista, ya en esa edad en que empieza a rebelarse ante unos padres cuyos defectos magnifica, y que también adquiere un tono triste en la decadencia que asola a todos los personajes secundarios.

Por cierto, la vi en versión 'normal' y me aventuro a decir que con el camelo sacacuartos del 3-D no creo que gane mucho.

Canción del día:
"Wifi no Casal" (Emilio José)

Frase del día: "¡Se acabó! ¡Voy a actuar como mejor hacemos los norteamericanos: unilateralmente!" (Homer Simpson)

lunes, julio 06, 2009

Perdiendo más mi eje

Ya podéis twittearme

Canción del día:
"White Corolla" (Casiotone For The Painfully Alone)

Frase del día: "Las comedias románticas no son divertidas, no son románticas y no están bien escritas para las mujeres. Son básicamente una mierda" (Sandra Bullock)

domingo, julio 05, 2009

Dos entrevistas captadas hoy en la red

El gran Xabier R. Blanco intenta desmontar al nuevo Conselleiro de Cultura en Xornal de Galicia

Nando Salvá entrevista a Milos Forman para El Periódico

Canción del día:
"Dreams-Come-True Girl" (Cass McCombs)

Frase del día: "Los críticos musicales cuando hablan son majos, pero al escribir es como si un monstruo se les metiera dentro" (Morrissey)

jueves, julio 02, 2009

"Mapa de los sonidos de Tokio", de Isabel Coixet. Matar, amar, escuchar.

Aunque no se estrena hasta el 28 de agosto, ayer pude acudir al pase de prensa de esta peli que, ya desde su rodaje, ha estado hasta en la sopa en los medios de comunicación, y más que va a estar. Así que sobre su argumento, idiosincrasia, etc, poco puedo decir que no sea (o vaya a ser redundante). Intentaré lanzar algunas ideas esparcidas.

-Sí se nota que, con Tokio, hay un homenaje a Wong Kar Wai (sobre todo en la fotografía y el uso de la música) y a Haruki Murakami (un personaje se llama Midori, como uno de los de "Tokio Blues", y en un momento se menciona a un tal Murakami-San).

-Es cierto que Sergi López y Rinko Kikuchi están tremendos y tienen mogollón de química.

-Es cierto que las escenas de sexo son muy femeninas y me han hecho darme cuenta de lo raro que es ver en el cine algo que no debería ser tan raro.

-Mi personaje favorito es el narrador, que es cien por cien Coixet. Se parece al Maestro de "A los que aman" y, en cierto modo, al Jean-Louis Trintignant de "Rojo" de Kieslowski, aunque ella dice que le han influido más las novelas de Patrick Modiano (a quien, no sería mala idea, tal vez debería leer este verano).

-La construcción de la película es hermosa y exquisita. Coixet filma Tokio alejándose de la postal turística y aproximándose al misterio, pero también con una sensualidad no sólo sonora y visual, sino que se sugiere también como táctil y aromática (esos limones en la ducha).

-El argumento es poco verosímil. Superado esto, todo depende de hasta qué punto se meta uno en esa trama de thriller que luego se desvía hacia una historia de soledad y redención a traves del sexo.

-Muchos siguen frivolizando y quedándose en la superficie cuando hablan de Coixet. Que si ñoña, que si anuncios de támpax, que si pija catalana, etc. El caso es que, una vez más, la historia que cuenta es de un dramatismo apabullante y tremendo. Hace sentir y hace pensar. Y no es para tomarse frívolamente.

-Tokio es, en efecto, un personaje más, una ciudad como de otro mundo que subraya la soledad de los personajes (tremenda la escena de la multitud que se besa a la salida del metro). Pero, al contrario que en "Lost In Translation", no se explota tanto esa sensación de estar entre marcianos, sino que parece buscarse cierta integración, una normalización dentro de esa no-normalidad. Que el personaje de David-Sergi López se esfuerce por chapurrear japonés no es obviable. Hay un esfuerzo claro por buscar la comunicación (oral, táctil, visual) entre los personajes, aunque un elemento fundamental sea el silencio. Lo oculto.

-Una antítesis aún más clara con "Lost In Translation", quizá hasta pensada aposta. Hay una escena de karaoke absolutamente contraria a la de Bill Murray y Scarlett Johansson, pero no digo más, que se me dispara el spoiler.

-La primera secuencia y los títulos de crédito iniciales es, probablemente, lo mejor que ha rodado nunca Isabel Coixet.

-Rinko Kikuchi me pone palote. Aquí más que en "Babel".

-El mercado del pescado, ay. Me acuerdo ahora de que hace ya como ¿cuatro veranos? era yo el que estaba allí. Qué recuerdos, qué sensaciones.

Canción del día:
"Tokyo" (Linda Mirada)

Frase del día: "Todo aquel que ama a alguien puede volverlo loco" (John Cassavettes)