lunes, enero 23, 2006

"Tú, yo y todos los demás" y la gran asunción

Todavía sobrevive en el cine -al menos en Madrid- "Tú, yo y todos los demás", el debut en la dirección de Miranda July, con un par de premios en Cannes y Sundance.
Miranda July es un personaje sumamente peculiar: es artista conceptual y también ha grabado varios discos para el sello Kill Rock Stars, algo a medio camino entre un espíritu post riot grrrl y el rollo Laurie Anderson. Su verdadero apellido, por cierto, es Grossinger. Se lo cambió artísticamente por July porque, al parecer, es el mes que mejor facilita su creatividad.
En julio probablemente se desarrolle su película, que ha sido criticada, por ejemplo, por mostrar una deuda demasiado clara con cierto tipo de cine independiente (escuela Hal Hartley y tal). Es cierto que se ambienta en una pequeña ciudad de mala muerte y ahí desarrolla una serie de situaciones con un puñado de personajes entrelazados con cierta tendencia al frikismo y el absurdo. No obstante, y pese a que parece un conjunto de sketches entrelazados con mayor o menor fortuna, en la película se puede adivinar un trasfondo común mucho más interesante. Percibo una reflexión sobre la soledad y la necesidad de afecto pero también reivindica la voluntad de buscar magia en nuestra vida para combatir los sinsabores de la misma. Todos los personajes, de alguna u otra manera, se toman la vida como un juego constante, como una forma diría que consciente de asumir el carácter trágico y absurdo de la existencia y plantarle cara, también al aburrimiento. July reflexiona sobre el amor en la niñez, protoadolescencia, mediana edad y vejez de forma lúcida y también controvertida. Me encanta que llegue a tratar las perversiones sexuales con humor, naturalidad y una inusual ternura (una perspectiva en cierto modo cercana a la de grupos como The Moldy Peaches) y obtiene algunos de los momentos de mayor fuerza en una relación cuasi coprófaga por Internet y en la primera mamada (con voyeurismo) de cuatro de los protagonistas. Se elude, por tanto, el azúcar (la palabra "magia", que antes cité, podría eludir bastante a eso) e incluso el personaje central interpretado por la propia directora (sumamente riquiña, una especie de Amelie Poullain terrenal que hace de, ejem, artista conceptual y taxista de ancianos) llega a un momento en que no puede con la mierda del mundo y decide pintar un fuck en el parabrisas de su coche.
La película enlaza de algún modo con un tema que me obsesiona últimamente: la necesidad de asumir que el amor (como parte de la vida) está predestinado a morir, una idea muy vigente, por ejemplo, en el último álbum de Death Cab For Cutie. Pero meterse ahora en este tema sería complejo y largo. Quizás otro día lo retome.

Canción del día: "Estoril á noite" (The Durutti Column)

Frase del día: "Tengo una lista de los diez temas más interesantes: relaciones, dominación, lujuria, amor, bien, mal, incesto, pecado, religión e inmoralidad" (Martin Gore, de Depeche Mode)

3 Comments:

Anonymous Sr.Atlántico said...

Hola david, por mis fotos me reconoceras...
Queria manifestarme al respecto de la película que comentas...Tocar temas importantes o interesantes para el espectador es algo relativamente facil, lo complejo en el cine es dar con la forma mas adecuada para tratar esos contenidos...
Bresson decía: "el fondo es un pretexto, es la forma la que eleva y educa"
El principal defecto que le veo a la peli es este, su forma es deslavazada, autista, un punto abúlica...Me parece cine hecho sin emoción y simplemente emotivo aunque haya algunos momentos de cierta inspiración...
Solo quería opinar, 1 saludo.

4:04 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Ah! Yo vi la peli hace un par de semanas y me gustó mucho. Coincido contigo en lo de que reivindica la magia. De todas formas me temo que no durará mucho en cartel, las cosas como son (y son bastante chungas, la verdad).

5:02 p. m.  
Blogger David said...

Hola, sr.atlántico, ya hablaremos más de cine. Yo tengo serios problemas con Bresson y toda su escuela y creo que muchos cineastas de los considerados importantes a ese nivel caen en un error que me repatea especialmente: aburrir al espectador. Como siempre, hay miles de matices por en medio. Sí creo yo tb que la peli de July es deslavazada (no creo que más autista que, pongamos, Bergman o Kaurismaki), pero al menos consiguió mantener mi atención todo el rato y sorprenderme en bastantes momentos. Que, viendo lo que hay por ahí, no es poco.

7:20 p. m.  

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