martes, octubre 20, 2009

Memorias de Madchester

Mientras escribía este texto me volvieron irremediablemente a la cabeza bastantes recuerdos de mi paso por Manchester y The Haçienda. Fue en el ya lejano verano de 1996, aprovechando una beca para hacer un curso de inglés que me había dado la universidad. Mi mitomanía eligió Manchester como destino para ver qué había de cierto en la arquitectura y el aire que respiraban tantos ídolos musicales.

E, irremediablemente, uno de los objetivos principales fue acudir al Haçienda, aún sin saber que apenas le quedaba un año de vida antes de cerrar para siempre y ser demolido. Recuerdo perfectamente aquel edificio de ladrillo rojo en Withworth Street West y una foto que le hice a su mítica placa de FAC 51 (luego la pegaría en uno de los números de mi fanzine de entonces, "El vómito de las ninfas"). Por dentro, sin embargo, ya había sido ligeramente reformada: aunque la estructura interior debía ser la misma, ya no conservaba aquella decoración rayada inspirada por
Peter Saville.

Debí ir como tres o cuatro noches, siempre solo, aunque en una de ellas acabé coincidiendo con algunos de mis compañeros de clase orientales. Aparte del aura mítica, tampoco encontré aquellas exaltadas vibraciones de las que se habla en "24 Hour Party People". Quizá no elegí las noches adecuadas o, simplemente, no era la época adecuada. El legado "Madchester" no estaba por entonces tan reivindicado como lo está siendo ahora (hace poco leí que ahora incluso el tipo de Inspiral Carpets hace de guía en una ruta para turistas por los lugares míticos de la música de la ciudad) y la escena británica, en plena eclosión de la segunda división del britpop, vivía un momento bastante aburrido.

No recuerdo a ninguna de las bandas emergentes a las que vi tocar en la segunda sala, habilitada para conciertos (The 5th Man), excepto a unos tales Solar Race que eran tipo Hole. Vi bailar a un clon de Morrissey al son de "The Last Of The Famous International Playboys" y, como momento de mayor bajonazo, que un DJ pinchara "Are You Gonna Go My Way" de Lenny Kravitz.

Como suelo decir siempre, tus deseos muchas veces se acaban cumpliendo, pero casi siempre se cumplen tarde. Llegué tarde al Haçienda, pero aún llegué a tiempo. De matar un mito (otro más) y de hacer aquella foto de un lugar que ya no existe.

Entretanto, Peter Hook a explotar su legado mientras le dure.
Aquí, un extracto del libro con sus diez momentos favoritos.

Canción del día:
"I Can Be A Frog" (The Flaming Lips)

Frase del día: "El punk es amor" (Nina Hagen)

3 Comments:

Blogger supersalvajuan said...

Es que todo degenera. Hasta Tony Wilson.

5:03 p. m.  
Anonymous Natxo Sobrado said...

Al menos llegaste a verla, yo me quedé con las ganas. Como bien dices, los deseos se suelen cumplir tarde.

Saludos!

5:48 p. m.  
Blogger Joxemiel said...

A veces es mejor que los sueños no se conviertan en realidad, la realidad es muy dura...
Aún así seguro que sería una buena experiencia...

Saludos.

11:38 p. m.  

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