jueves, septiembre 10, 2009

"Anticristo", de Lars Von Trier. Viaje alucinado al corazón del dolor.

A su manera, Lars Von Trier es un genio. Pero, claro, hay que pillarle el rollo en la medida de lo posible. Al igual que sucediera con David Lynch cuando presentó "Inland Empire", gran parte de la prensa prefirió invertir más esfuerzos en mostrar su preocupación por el estado mental de sus autores y en requerirles que explicasen lo que querían contar con sus películas en lugar de dejarse llevar, de mostrar un poco de apertura mental.

Y es curioso, pero veo paralelismos entre "Inland Empire" y "Anticristo". Ambas son coproducciones con Polonia, ambas son saltos al vacío que modernizan y redefinen el género de terror desde una perspectiva moderna (se ha llegado a hablar de post-cine en el caso de la de Lynch) y más enfocada desde el punto de vista de los vaivenes mentales y de lo onírico que desde la típica trama racional y objetiva y de las estrategias narrativas convencionales. Ambas son películas provocadoras que exigen mucho al espectador y que fácilmente pueden causar el escándalo y la risa floja a quien no quiera entrar en el juego. En cierto modo, es como si el asistente a un partido de fútbol ríera ante el absurdo de ver que está en un recinto observando a 22 tipos en pantalón corto corriendo detrás de un balón.

No se convierte esto en una justificación de por sí de los últimos "egotrips" de Lynch y Von Trier. En efecto, ambos se muestran al borde, tambaleándose entre lo ridículo y lo genial, entre la apuesta radical por buscar un cine diferente y lo que Boyero define como "imbecilidad con ínfulas de transgresión". Lo demás, depende del ojo del espectador: de querer o no querer entrar.

"Anticristo" surge como una fábula alucinada que, de esa manera que tanto gusta al danés, se divide en un prólogo, un epílogo y cuatro capítulos. Es, junto a "Los idiotas", su película más radical, aunque la inteligencia y la subversión de su discurso social es ahora simplificado, mucho más violento y básico, mucho más llevado hacia el extremo y hacia la víscera. Repulsión en estado puro. Su retrato -a medio camino entre el expresionismo y el teatro de la crueldad (Jordi Costa ha comparado la peli con "Posesión", de Andrej Zulawski, ejemplo de cinta influida por Artaud), entre la alegoría y el lado oscuro de los cuentos infantiles- de un hombre y una mujer sin nombre en medio de un bosque, es un grito primario, una visión del estado de naturaleza que aparca el cinismo y la reflexión intelectual de obras anteriores para reducirse a la mínima esencia: la del dolor y la violencia. En última instancia, eso es lo que propone, de forma más o menos alegórica, Von Trier: el caos reina, sí. El hombre es cruel y la naturaleza también, y no hay salida. Todo es dolor, todo es destrucción, todo es muerte.

El viaje a ese infierno (en un entorno elocuentemente bautizado como Edén) parte ya de un juego de extremos: en el momento en que la pareja protagonista está follando a lo bestia, su hijo se tira por una ventana. A cámara lenta y con una música mistificada, la muerte del niño coincide con un primer plano del orgasmo de la madre. Von Trier, de ese modo, no sólo entra de lleno en lo prohibido y viola unas cuantas reglas básicas de la industria del entretenimiento, también sirve para mostras su tesis sobre la cercanía entre la vida y la muerte, el placer y el dolor, la sexualidad y la destrucción. Es sólo un punto de partida porque, como en las teorías de Cecil B. de Mille, se empieza con un terremoto y luego todo va hacia arriba.

La línea argumental básica es que, para recuperarse del dolor y la culpa de ese pecado original, Él (que es psicoterapeuta) invita a Ella a buscar la redención, la calma, enfrentándose cara a cara a sus miedos, sufriéndolos. Una idea francamente perversa que conduce a una espiral de tormento y locura, a una exhibición de atrocidades en toda regla. Del discurrir de los acontecimientos se desprende que, en lugar de redención, en ese anti-edén sólo se va a intensificar la condena. Todo puede ir solamente a peor. No hay salida posible.

Lo mejor es que, pese a la visceralidad de la propuesta, Von Trier aparca el feísmo visual de su fase Dogma o de "Rompiendo las olas" o "The Kingdom" y aporta el arsenal de imágenes más fascinante de toda su trayectoria. "Anticristo" está plagado de hallazgos visuales, con un nuevo regusto por lo onírico y un sugerente tono gótico que culmina en su mayúsculo final (como un encuentro entre Bergman, Tarkovski y Chris Cunningham llevado a una nueva dimensión). Además, su uso del sonido -puede que incluso lo que más me haya gustado de la peli- es demoledor, complemento perfecto en mi idea de partida de lo que Lynch hizo con la música de Penderecki en "Inland Empire".

En contra, del argumento se desprende cierta confusión, especialmente cuando introduce ciertos temas de psiquiatría, brujería y relaciones de género para los que, al parecer, investigó bastante pero que se quedan en una zona un tanto oscura. Que, como se diga por ahí, sea o no una película misógina me parece irrelevante. La misoginia es sólo una parte de la misantropía o del odio hacia todas las especies animales y vegetales y a todos los elementos, que es lo que se encuentra de fondo en la película. Y, en cierto modo, tampoco sé hasta qué punto se puede considerar misógino un argumento en el que (exactamente al igual que en "Dogville") se representa la venganza de la mujer contra quien la ha humillado previamente.


"Anticristo" es, de por sí, una obra imperfecta, defectuosa, tambaleante, en algún momento contradictoria. Es un exabrupto y una provocación nihilista hacia lo establecido, un desafío hacia el espectador y hacia sus propias convicciones que, por todo ello, se hace necesaria y agradecible en cualquier momento histórico pero, especialmente, en el actual, donde todas las formas de arte son vistas bajo sospecha desde la óptica de la corrección política y el respeto a la civilización y la higiene mental y social. Es el primer film (creo, debería revisar esa información) que se ha llevado un anti-premio del Jurado Ecuménico de Cannes, por promover todo lo contrario a valores humanistas y espirituales. Lo que me sigue sorprendiendo es que en España se haya podido estrenar libremente y sin censura, que a ningún creador de opinión le haya dado por poner el grito en el cielo por su indecencia y que, como ha sucedido tantas veces, que ninguna ministra o algo así haya dicho que se tendría que prohibir sin ni siquiera ir a verla.

Canción del día:
"I Became A Prostitute" (The Twilight Sad)

Frase del día: "Quizá no sea bueno que un anciano como yo tenga tanta libertad" (George A. Romero)

15 Comments:

Blogger David said...

Me he olvidado de utilizar otro término: "amoral" o "inmoral", que me parece algo muy a defender artísticamente

2:21 p. m.  
Blogger Joxemiel said...

Estoy de acuerdo con el alegato que realizas sobre la libertad creativa y la trasgresión que tiene que tener el cine. Pero hasta ahí. Estando de acuerdo contigo también en el aspecto visual del filme, de filma-planos con técnica, no me parece una obra para nada digna de elogio cinematográfico en su conjunto. Con un argumento desquiciante, Von Trier solo busca la provocación barata y artificial envuelta en papel de regalo. Una obra muy inferior a otras hechas anteriormente por el propio Trier. Yo creo que el tema de la misoginia está presente en todo su cine, no solo en esta obra.
Tu artículo me ha gustado mucho aunque no este de acuerdo en la calidad de la película.
Perdona la chapa,

Saludos.

4:57 p. m.  
Blogger supersalvajuan said...

A ver si Von trier va al medico ya. Le hace falta.

12:33 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

el comentario de imdb no tiene desperdcio:

loved this movie, not because of the gore and violence, but because it's... well I don't know how to say it, but it moved me in a lot more ways than the usual movie, this movie makes Tarantino look like a mainstream instructor, this is as much an art piece as it is a movie, it'll make you feel things that you never thought a movie would ever make you feel.

I for one are tired of all the mainstream "good guy's life is good, bad guy ruins it, good guy takes revenge" predictable movies, sadly it seems to be what 99% of the American population prefere, we seem to go to the movies to get a good feeling of justice will always prevail and good conquers bad and so on.

I'm pretty sure that the movie will be received pretty well outside of the states and Australia, probably because our country is excellent at keeping anything that doesn't paint the world pink with flowers all over it, far away from our narrow minded and fragile minds.

1:47 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Voy a ser uno de estos que comentan sin ver la película ni ganas de verla. En otro momento de mi vida defendería rompiendo las olas delante de una profesora feminista. Hoy me niego a ver otra del hobbesiano ese. No hay ninguna belleza en el dolor. Es muy fácil ganar pasta y fama explotando tu descontento interior, lo difícil es contar las cosas de una manera más positiva y agradable. Cada vez soy más sencillo y me quedo con la filosofía del último Subiela, el mejor director del mundo sorry Trier, para aprender a follar como dios manda para joder a la muerte. No es para entrar si este tío esta como unas maracas o no aunque salta a la vista que esta persona nunca va ser feliz consigo misma y que tiene un complejo de inferioridad acojonante. Es una pena que viva la vida con ese estrés. Hay quien cuenta su locura de una manera más relajada y de mejor rollo. A veces me considero más un Rantes mirando mas al sureste porque parece que en Dinamarca debe hacer un frio que pela. Para ganar pasta que ponga a su suegra en formol y nos deje tranquilos. Es una pena porque un día intentara hacer una peli de buen rollo para darle la vuelta a la tortilla a la comedia y no le va a ir ni Cristo. Yo paso. Sergio V

1:41 p. m.  
Blogger David said...

Tengo que disentir en esto contigo, Sergio. Hay mucha más belleza en el dolor (algo consustancial a la vida humana) que en el mejor fotograma de Eliseo Subiela: uno de los peores directores del mundo.

Un abrazo cordial :-)

3:57 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Pero para eso amigo mío esta la fe, diría José Luis Cuerda de Lars Von Trier. Y digo yo que a mí las cosas de iglesia me se olvidan. Si es que a mí eso del arte sacro me aburre un poco. Pero eso del orgasmo de Santa Teresa no lo hizo el transgresor del Bernini ese already? Y la próxima del Trier un remake de la Divina Comedia con Dan Brown de guionista. Que seria del Trier si naciera budista se le acabaría el chollo. Tiene que hacer algo con el Coran o el Talmud ahora, un comic o algo que los daneses son muy buenos para eso a ver si se lo cepillan. Si es que para disentir estamos. Disentir...qué bonito eso, y que antiguo no?? Seriamente al menos Subiela parece una persona mucho más feliz y eso me gusta de la gente, que sean felices. Y siento decir que más guapo es y eso tristemente también debe afectar a su arte como los cuadros del Francis Bacon ( muy bellos por cierto). Por cierto para buenos planos e ideas innovativas me quedo con Europa mi primer Trier y el mas Lynch. Otro abrazo. Sergio V. Defensor del buen rollo.

5:05 p. m.  
Anonymous C. said...

Me encanta tu análisis, y aunque no estoy contigo al 100%, me gusta. Creo que es una de sus mejores obras. Como tú, no creo que sea misógina (me parece un debate tan absurdo como a tí). Las relaciones humanas pueden ser muy insanas, cierto, y la "terapia" que hace Él con Ella es totalmente destructiva.

Me parece una gran obra, sí, y que además tiene más de una lectura. Me encanta el análisis que haces de la escena inicial, no puede ser más acertado.

Una vez más, David, chapeau.

1:03 a. m.  
Anonymous adri said...

Hola a todos, hola David.

A mi no me gusto la peli. Dicho esto, 1.?donde se ha visto a una mujer en psicoterapia con su propio marido de terapeuta? Es absurdo 2. Vale, es una metafora. Pero ?de que?: dolor, sufrimiento, pareja, depresion, bajada a los infiernos. Esta tan claro que no se entiende nada 3. Sergio, si Lars se pone de buen rollo merece la pena volver. Ejemplo: El Jefe de Todo Esto 4. Este tio ya es carne-de-revista-de-avion.?Te acuerdas David del cortometraje "Coolness" y esos idiotas hablando de Von Trier como si fuera su tio? 5. Como me jode hablar como Carlos Boyero

2:48 a. m.  
Blogger David said...

Hola, Adri. Me encanta lo de "carne de revista de avión", jajajaja.

12:24 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

es pura maldad. Y es la época que estamos viviendo hace mucho, pura destrucción(si vamos a los estudios antiguos, nos encontraremos con los tres estados de nuestra era, éste es el último, la destrucción), aunque en tu pequeño jardín interior (tu casa con patio o balcón) o tu bosque interior (tu adentro mismo)el sol brille lleno de felicidad. A mí me gustó la película, lo aclaro, porque no puedo decir qué está bien o mal en cine ni en nada. Claro que tiene su propia visión de lo que es la destrucción, muy empecinada en arrasar con los credos religiosos que regulan los comportamientos civilizados. Para mí la destrucción y la muerte son distintos, mientras la muerte es algo que vivimos a diario, la destrucción es como esperar que la onda expansiva del universo arrase con todos, onda que ya explotó hace tiempo impensable, incontable, que al mover los planetas infiere en el comportamiento de nosotros, pequeños seres, a merced de este viento destructivo colosal, cómo se genera la maldad o la bondad, no existe tal diferencia quizás, sólo destruimos. Alguien me dijo, con esta peli Lars dice "las mujeres son malas", creo que la maldad que le toca ejercer a lo que comprendemos como feminidad, ying o hembra, viene de un estado de debilitamiento menstrual mensual eterno sangre castigo dice la biblia creo, no sé, es un estado de muerte constante, cada vez que sangramos algo ha dejado de vivir (alguien tiene que morir dice la gaisnbourg en la peli). temas díficiles porque nunca serán absolutos. "Todos somos malvados, pero no es nuestra culpa". Como el bebé sigue su patrón de conducta, no creen que todos nos encontramos sometidos a cierto patrón de conducta que ciertos personajes "malvados" y con poder nos imponen, también inconscientemente, y es nuestra culpa porque dejamos a la naturaleza de lado. Vivan los indígenas y su contacto (ni cándido ni maléfico) con la naturaleza. Porque vivir EN la naturaleza es algo inmenso, gigante, difícil, si no te come o absorbe antes de algún modo. Creo que en cine lo absurdo es crítica sensible, quizás radical frente a lo establecido, (jan svankmajer), me gustó la peli y aún tengo los pelos erizados. Qué más da si es efectista, dicen por ahí que es burdo, ¿qué es burdo?... Pienso ahora esto: como a maikel moore, que lo han criticado por que sus docus son sensacionalistas, nunca lo fueron (creo yo). Qué más da todo el inmenso contexto, si quizás Lars logró con la peli lo que quería, hacerte vivir como espectador una experiencia mental destructiva y bueno ganar dinero que al final estamos todos en ese mismo estado de esclavitud monetario.
ha terminado mi delirio, de anticipo disculpen el desorden de ideas, lo incompleto y hasta lo poco pulido del comentario. En el arte la técnica al final siempre está subordinada a la intuición. Y no dejo identidad, porque da lo mismo no?

8:41 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Completamente de acuerdo en tu crítica.
“Anticristo” me parece una obra maestra a la altura a la que nos está acostumbrando Lars desde "Dogville".
Creo que la clave para las malinterpretaciones de esta película está en que requiere de bastante background cultural, cosa que solía ser habitual en la historia del arte hasta que se generalizó la cultura de masas (o cultura de la absoluta ignorancia), vamos, no es una película para un niño de cinco años, y si el público se ha quedado en su formación cultural en el nivel de un niño de cinco años tendrá serios problemas no sólo para entender a Von Trier sino a otros como Lynch, Tarantino, Bergman, tarkovsky, Thomas Mann, Dostoyevski (éste es más sencillito) o Shakespeare. Luego hay gente que, a falta de claves de interpretación (y es que no hay muchas oportunidades para adquirirlas hoy por hoy), tiene intuición y sobre todo, está dispuesta a abrir los ojos; pero si no hay voluntad de aprender, si se acude al cine con la misma actitud con la que Dafoe, el psicólogo-marido, escucha a su paciente-mujer (como Sócrates a sus adversarios), mejor quedarse viendo una de Van Dam. Y es que “Anticristo” es “arte”, no es, y el arte requiere un trabajo intelectual (vamos, de siempre).

Igual que tú, no puedo entender que se la tache de misógina, cuando, en todo caso, es todo lo contrario. Lo políticamente correcto acaba siendo pura hipocresía, la fórmula detrás de la que se esconden los farsantes para no cuestionarse un ápice sus convicciones y sus comportamientos; imagino detrás de las acusaciones contra Von Trier auténticos misóginos y misóginas finas, no de las que matan mujeres, sino de las que las niegan, como el protagonista masculino de la película.
Vi “Anticristo” ayer por segunda vez y me gustó aun más, no se agota. En esta segunda ocasión pude comprobar aun más claramente lo patético del personaje que encarna Dafoe, el peor psicólogo de la historia, el tipo más arrogante y "políticamente correcto" que se pueda imaginar. Su terapia es una auténtica tortura, con su arrogancia absoluta, su incapacidad de escuchar, imponiendo desde su racionalismo positivista su propio lenguaje y las respuestas que quiere escuchar. Incluso diría que la terapia le sirve, más bien, para proyectar sus propios miedos: no es ella quien teme a la naturaleza, sino él, como se acaba comprobando. Y como bien subraya Von Trier, cuando habla de “Eden”, de “La naturaleza”, se refiere a la naturaleza que abarca también al ser humano: no existe para Von Trier algo así como la “naturaleza humana” de la que le hablará más adelante Dafoe a su mujer, como no existe para Foucault el “ser humano”.
Este psicólogo, parece interesarse sólo por su mujer cuando ésta se puede convertir en objeto de estudio y de modificación de la conducta. Sin embargo, cuando finalmente descubre su esposa tiene un trastorno de la personalidad anterior, no causado por la muerte de su hijo (sino que puede ser el origen de la muerte de su hijo), sino causado posiblemente por su relación con un marido absolutamente insensible (autista podríamos decir, como el sujeto cartesiano), decide que la mejor terapia es librarse de ella y cometer ese incomprensible "ginocidio".
(Continúo en el siguiente)


Garikoitz Gamarra (G.G.Quintanilla)

1:28 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

(continúa del anterior)

A pesar de la dedicatoria a Tarkovski (puede haber cierta inspiración en Andrei Rubliev, pero lejana), aquí los referentes son, sin duda, el Bergman de "El rostro", "Persona" y "Cara a cara" (más que secretos de un matrimonio) y el Dreyer de "Dies Irae".
La película es, de nuevo, un ritual alegórico en que se escenifica una venganza: la venganza contra la psicología post-psicoanalítica (conductista y cognitivista) que niega, de nuevo, la importancia de los contenidos mentales, del simbolismo y la capacidad del lenguaje artístico-religioso para "curar". Hay una conversación donde esto se apunta esto: Charlotte Gainsbourg le dice a su marido irónicamente, después de que él le comenta que ha tenido sueños raros ("Crazy dreams"): "¿pero los sueños ya no interesan a la psicología, verdad? ¿Freud ha muerto, no es así?". A lo que Dafoe asiente bobaliconamente. Dafoe es el personaje que no se entera de nada, el auténtico culpable de todo lo que ahí sucede; su mujer le habla del llanto del mundo natural, del ciclo de nacimiento y muerte perpetua que encarna y a él, todo lo que se le ocurre es que la imagen de un bosque que llora quedaría bien en un cuento para niños, como ese niño con el que él no sabía que hacer mientras vivía (porque no sabría cómo hablarle). No me quiero enrollar más, David, pero es que la película y la obra del último Von Trier dan para esto y más; Von Trier no habla de la maldad de las mujeres ni de la ausencia de Dios, como he oído por ahí a alguno, sino simplemente de la incapacidad para decir del lenguaje contemporáneo, que ha olvidado el único intento serio que generó la modernidad para superar el racionalismo y el positivismo: el psicoanálisis.

Garikoitz Gamarra (G.G.Quintanilla)

1:28 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Lo del Antipremio en Cannes por misógino para Lars es como cuando nominaron "Manualidades" de Santiago Lorenzo para el Goya a Mejor Documental

http://www.youtube.com/watch?v=WaOkSS0oBgI

Estos doctos están en la parra

Eva

7:01 p. m.  
Anonymous Jesús Miguel said...

Vi la película ayer y también la pongo entre las mejores de Von Trier. He de confesar que el impacto de la película fue tal que salí bastante confuso del cine, pero con la sensación inequívoca de haber visto algo bestial.

Creo que hay pocos cineastas en la actualidad que puedan aproximarse a hacer una película así. Los comentarios del último anónimo son bastante esclarecedores y parece que sí, que de fondo hay una crítica a la psicología conductista.

11:32 p. m.  

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