jueves, febrero 23, 2006

"El arco", de Kim Ki-duk: Más simbolismo contracorriente

He tenido la oportunidad de ir al pase de "El arco", la nueva peli del coreano Kim Ki-duk, que no llegará a las pantallas (de Madrid, BCN y alguna otra ciudad que tenga cines Verdi o tal vez Renoir) hasta el 31 de marzo.
Al loro con el argumento, aparentemente simple: un hombre de 60 años y una adolescente de 16 conviven en un destartalado barco en medio del océano. Diez años antes, el viejo rescató a la niña, que llegó allí probablemente tras un naufragio o algo por el estilo (no se especifica). El hombre, un viejo solitario, está enamorado de ella y en cuanto cumpla los 17 se casarán. Ella es casi la razón de la existencia de él, la única que le mantiene con vida. Ella, hasta ahora, ha aceptado esa extraña relación quizá porque nunca conoció otra cosa: no ha visto tierra firme ni civilización. La pareja usa un arco del que cuelgan telas de colores, que a su vez el director utiliza como símbolo total de un montón de cosas: es un arma defensiva de las injerencias del exterior sobre ese mundo, un instrumento musical, una herramienta chamánica para adivinar el futuro y, en último término, una metáfora de la constante tensión a la que está sometida la vida. El hombre vive de los pijos de la ciudad que van en lanchas motoras a pescar desde su barco. Y, precisamente, en una de esas lanchas llegará el punto en el que las condiciones del contrato (perdón, de la relación de dominación o secuestro) entre los dos protagonistas comienzan a cambiar.
El argumento, por momentos, parece muy simplista para tratarse de Kim Ki-duk pero, claro, es Kim Ki-duk, y lo que desde un prisma occidental podría verse como la fábula de una princesa encerrada en un castillo con un ogro y la aparición de un príncipe azul que va a rescatarla termina por no ser, exactamente eso. Principalmente porque los sentimientos del ogro quedan tan bien retratados que hasta llega a hacer comprensibles sus actos (que no necesariamente justificables) y, en segundo lugar, porque desde la corrección política a la que nos tiene acostumbrado el cine occidental, parece obligado un posicionamiento moral que, en realidad, no debería ser ejercido. Es más, lo moral tal vez sea no ejercerlo.
Con un rodaje sometido a todo tipo de avatares (un equipo de 50 personas metido en un barquichuelo real en medio de un mar real, sin ni siquiera unos servicios en condiciones, durante 17 días seguidos y encima cerca de una base militar que podría dispararles si había algún error), la película tiene todas las características del mejor Kim Ki-duk: estilo poético-simbólico, un uso del color muy pictórico y la falta de necesidad de las palabras: ninguno de los dos protagonistas dice nada en toda la película, sólo hablan los secundarios. Conscientemente o no, muchos espectadores podrán ver en ella un recordatorio de "L'atalante", de Jean Vigo o, en general, cualquier historia de amor entre desclasados sociales. En realidad, de amores no correspondidos, posesión, celos y ese pavor a que los sueños no se cumplan.

Canción del día: "The Broken Muzzle" (Linda Draper)

Frase del día: "Con propiedades afrodisíacas" (Anuncio de kebabs en un establecimiento madrileño de kebabs)

Famosos avistados: Gonzalo Suárez (Ópera)

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3 Comments:

Anonymous Sr.Atlántico said...

Las historias poético simbólicas apestan y lo que he visto del tal kim ki tb...Su estilo me parece pretenciosamente simbolista y a años luz de la diafana poetica de Jean Vigo, o del cine de Tarkovski, por citar a un autor muy poético y muy simbólico pero con notables diferencias...nuevamente te digo que al no haber visto la pelicula en cuestión encuentro justificado que mi opinion sea del todo invalidada y no me extiendo mas por pudor....Bueno solo añado que lo que dices de la moral me parece bien pero que menos!...Hoy en dia un director no debe ofrecernos lecciones sino miradas...

1:09 a. m.  
Blogger David said...

Jeje, esperaba su intervención, Sr. Atlántico.
Hasta el próximo post de cine.

8:35 p. m.  
Anonymous Vincent said...

Me atrae mucho el argumento, y si que es verdad que recuerda a la vieja fórmula princesa + ogro + príncipe... de todas maneras confío demasiado en el director como para pensar en una posible decepción, seguro que le dará un tono interesante.

Tienes que decirme la dirección de ese kebab por favor!! :D

Cheers

4:41 p. m.  

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