martes, septiembre 09, 2008

"El caballero oscuro", de Christopher Nolan/ "Hellboy II", de Guillermo Del Toro. Mejor que no podamos ser héroes.

Tengo sentimientos encontrados con las historias de superhéroes. Me repele la banalidad o el infantilismo que hay tras la idea "tipo que era normal es destinado a luchar por salvar el mundo". El concepto, en general, de salvar el mundo y que eso lo tenga que hacer una sola persona, es una de esas fantasías que se nos ha vendido principalmente desde la sociedad del espectáculo yanqui, un engañoso concepto del heroismo bastante alejado de la realidad de un mundo que lo que pide es que nos salvemos los unos a los otros (empezando por nosotros mismos) en el día a día.

Por ese tipo de cosas, me suelo resistir a ver pelis de este género (cuya mayor novedad en los últimos años parece ser, mira tú, que ahora la protagonista sea una superheroína que, además de valiente y aguerrida, esté superbuena siempre, lo cual no sé cómo será tomado por el feminismo). Pero también es cierto que, cuando hay un director interesante detrás que aporte algo más de complejidad al asunto, la cosa vale la pena, así como los autores de cómics que se han preocupado en reflexionar sobre los conflictos internos de los personajes.

Definitivamente, Christopher Nolan ha hecho -muy por encima de mi también admirado Tim Burton- las mejores películas de la saga de Batman. Si "Batman Beguins" ya me pareció excelente, "El caballero oscuro" la supera hasta convertirse desde ya en mi peli de superhéroes favorita. Gran culpa de ello se la hay que atribuir al TREMENDO joker interpretado por Heath Ledger: un villano que debe pasar a la historia, desquiciado, nihilista, sin moral ni reglas. El gran logro del film de Nolan es, sin duda, esa perspectiva del terror, del enemigo que se hace temible ya no solo por su inteligencia, sino sobre todo por su diabólica falta de respeto a todo lo establecido, por su desesperación incontrolable y la imprevisibilidad de sus actos. La forma en que lleva al lado oscuro a Two-Face Harvey, después de hacerle ver que la vida es una puta mierda, el hombre es cruel y, por lo tanto, sólo se puede aplacar el dolor haciendo el mal (o, lo que es peor, actuando de modo que te la pelen el bien y el mal) es realmente acojonante.

¿Puede haber una lectura política conservadora en esta idea de que la anarquía es lo puto peor? Tal vez. Ya se ha especulado mucho sobre el carácter fascistoide de los cómics de Batman, pero Nolan (de nuevo, guionista junto a su hermano) evita maniqueísmos baratos al dotar a la peli de una complejidad moral envuelta en atmósferas de tragedia shakesperiana. Por último, y no menos importante, todo un acierto que la encantadora Maggie Gyllenhall haya sustituido a la pija de Katie Holmes.

De Hellboy, el personaje de Mike Mignola, lo mejor es esa perspectiva irónica -bastante similar a la de Spiderman o, más recientemente, retomada en "Los Increibles"- sobre lo chungo que es el trabajo de salvar el mundo y esa idea de que ser un superhéroe es un rollo, que por qué no podré currar de cajero de supermercado y luego tirarme en el sofá a ver una peli con mi novia. Guillermo Del Toro le pilla perfectamente el punto a eso e ironiza con la idea, al tiempo que juega con todos los recursos de que el protagonista no sea exactamente "uno de los nuestros". Tanto, que hasta utiliza guiños hacia la no completa humanidad del personaje que le vienen como anillo al dedo: una secuencia de "La novia de Frankenstein" o la canción "Beautiful Freak" de Eels, oportunamente colocada en una simpática secuencia.

Hasta aquí lo interesante de la historia que, guiños humorísticos aparte (y hay uno de borrachera y canciones horteras realmente delirante), no se desvía mucho más de las convenciones del género de aventuras. Donde realmente gana peso es en la desbordante imaginación visual de Del Toro, que hace de la visión de la película todo un deleite, un verdadero festín de fantasía que puebla la pantalla de todo tipo de bichejos y seres extraños salidos del mismo imaginario que "El laberinto del fauno". Así, el director mexicano consigue sacar arte puro de todo este exceso, con puntos que recuerdan tanto a los cuadros de El Bosco como a las criaturas animadas de Hayao Miyazaki ("El viaje de Chihiro") o las viejas películas, con toda aquella inocencia artesanal, de Ray Harryhausen ("Jasón y los argonautas"), además de las ya sobadas referencial al "Señor de los anillos" de Peter Jackson.

Buenas noticias, pues. Aún hay vida inteligente en el cine-espectáculo.

Canción del día: "Sandy Feat" (High Places)
http://www.youtube.com/watch?v=ELKplVbySTY

Frase del día: "¿Por qué elegí a Heath Ledger? Porque él no tenía miedo" (Christopher Nolan)

2 Comments:

Blogger Hematocrítico said...

Intuyo que no has visto Iron Man, que se mea en la cara del bastante coñazo Hellboy II y llega casi casi a The Dark Knight. Peliculón!

6:36 p. m.  
Blogger Señor Punch said...

Bueno David, al hilo del post no está de menos que se comente,
si bien te doy la razón sobre la endeble filosofía ética de fondo en la mayor parte de los tebeos de superhéroes (no siempre, y despues de todo lo heróico se tema universal y recurrente desde los griegos clásicos), y podemos sumarle que en general son productos para infantes o adolescentes (por lo que es normal que a un adulto no le interesen,salvo los que venimos contaminados desde chiquillos ;P), no es menos cierto que hay autores que los han puesto en la picota, miradas adultas, cuestionamientos de ese rol "de salvar el mundo y que eso lo tenga que hacer una sola persona".
Por si no se conocieran, pongo en el tapete unos pocos títulos que deberían ser conocidos por su calidad y enfoque totalmente adulto:
de Alan More, Watchmen (por supuesto) y Miracleman
de Frank Miller Daredevil Born Again, Batman DK y Batman año uno.
De Milligan y Allred, X Factor (y su continuación X Statix)
entre otros

8:44 a. m.  

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