martes, octubre 23, 2007

"La huella", de Kenneth Branagh. Pues vaya.

Si de lo que se trataba era de un duelo interpretativo, Michael Caine se come sin bajarse del autobús a un Jude Law histriónico y sobreactuado hasta el ridículo. Si se buscaba decir algo aislando a los personajes en una casa-fortaleza ultramoderna, de diseño casi conceptual, cuya visión es filtrada repetidamente a través de cámaras de vigilancia, la cosa queda muy posmoderna pero muy vacua, lo suficiente para creértelo todo menos. Si se perseguía el impacto a través de un nuevo guión de Harold Pinter, lo único que aporta es una tensión homosexual nada creíble y nada sutil.

Si se apoyaba en el desconocimiento de la obra teatral inicial o de la peli de Mankiewicz para sorprender a la gente joven con su trama de intriga, a mí -que ni conozco el argumento de la obra ni de la peli anterior- me pareció un tanto previsible y, de hecho, es que cae de cajón desde el minuto 1 quién es el detective. Finalmente, si lo que pretendía era modernizar la película original en plan homenaje, lo que ha hecho es quitarme las ganas de verla (y tenía bastantes).

Sólo para fans de Michael Caine. El cine es muy caro y el tiempo escasea.

Canción del día: "Movie Star" (Róisín Murphy)

Frases del día: "¡Yonquis de Dios, Dios no existe, son los padres! ¡Qué vergüenza, señoras, os pasáis toda la semana pecando y luego venís aquí! ¡Si de verdad quisierais al santo, os lo llevaríais de putas!" (El Cómico Suicida en la procesión de San Francisco de Asís en Guadarrama)


2 Comments:

Blogger Hematocrítico said...

A mí me encanta la original y a ésta no me acerco ni con un palo!

4:59 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

la original es buenísima, Saludos

1:48 p. m.  

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