lunes, octubre 24, 2005

Motivos para creer todavía en la música (I). The Evens

El pasado sábado Ian Mackaye estuvo en Madrid con su grupo The Evens. Mackaye, cabecilla de las bandas Minor Threat y Fugazi y del sello de hardcore Dischord, es una de las figuras más importantes del rock contemporáneo, además de ideólogo fundamental de la escena alternativa, defensor a ultranza de la autogestión y de dotar de un significado a las cosas que uno hace. The Evens es un dúo formado por él y Amy Farina (procedente de otros grupos de Washington D.C.).Ella toca la batería, él la guitarra y ambos cantan. Es un sonido muy amateur y muy lo-fi, heredero de grupos de pop underground de los 80 o de sellos como K Records, pero igualmente cargado de protesta política en las letras.
Tocaron dos veces. La primera fue una sesión matinal a petición de la sala Moby Dick que, desde hace unos meses, programa conciertos a esa hora sin vender alcohol ni tabaco para que puedan acceder menores de edad. En el Madrid pepero, los menores de 18 años tienen prohibida la entrada a conciertos por culpa de la legislación anti-alcohol. Paradójicamente, no se prohibe su entrada a los recitales de Operación Triunfo, Fran Perea o El Canto del Loco, así como a otros (Avril Lavigne) para los que las grandes promotoras consiguen permisos especiales.
Escandalizado por la situación, Mackaye dedicó largos discursos al tema entre canción y canción. No se puede prohibir, efectivamente,el acceso a la música en directo. Pero más se escandalizó cuando vio que, entre la cincuentena aproximada de asistentes, no había más de cinco menores. Mackaye explicó el hecho precisamente por la cerrazón a la que se está sometiendo a la música underground, que hace que la gente joven ya no se interese por ella. Por lo demás, el concierto fue una mezcla entre fiesta matutina,ensayo con público, conferencia y misa de sábado en la que el mesías punk Mackaye postulaba ante los fieles y pedía el acercamiento de los más jóvenes. Fue sintomático verlo sentado en la tarima tras el concierto vendiendo discos, atendiendo a los fans, dejándoles que tocaran su guitarra y diciéndole a uno de los dueños de la sala que en Washington en 1981 había una ley parecida y ellos empezaron a montar matinales de hardcore los domingos.
Por la noche, sesión normal, la sala ya abarrotada, pero sin esa sensación de intimidad, de vivir algo especial, que se había producido por la mañana. Repitió algunos 'números' (esa petición a la gente de que cante "the police will not be excused, the police will have to behave", su discurso sobre el exceso de control de los gobiernos sobre los ciudadanos) y casi apeló a un sentimiento de comunidad hippy cuando dijo que en EE UU lo único que podía ser capaz de unir a los ciudadanos era la música, porque era uno de los escasos momentos en que la gente se congregaba en un mismo sitio (aunque se olvidó, supongo que deliberadamente, de las competiciones deportivas). A partir de ahí elaboró un llamamiento a utilizar la música para cambiar la situación política.
Por cierto, pese a que se dijo toda la semana que Mackaye no quiere lista de invitados en ninguno de sus conciertos, por la noche sí hubo lista (grrrr). Y se notó: en la parte de atrás de Moby Dick, fiel a la tradición, la gente hablaba a gritos y se contaba su interesantísima vida sin tener ningún tipo de respeto por la gente que quería escuchar al grupo.
Por cierto, también, en la matinal me encontré a un chaval de Coruña que acaba de venir a vivir a Madrid. Cada vez me encuentro a más. ¿Los estamos colonizando? No: el término es "fuga de cerebros".

Canción del día: "Hongos" (Sibyl Vane)

Frase del día: "Metemos gambas en todos los conciertos, pero eso es para que la gente vea que no hacemos playback" (el grupo Vacaciones)

2 Comments:

Anonymous el alto said...

"Fuga de cerebros", juajuajua... Tranqui, los mediocres te recibiremos con los brazos abiertos.

9:30 p. m.  
Anonymous Javier Feedback said...

The Evens, en efecto, un grupo para seguir creyendo e interesándose en la música independiente. Eso sí, si como decían de Public Enemy "demasiado negro, demasiado fuerte", de éstos se podría decir "demasiado crudo, sencillo" para el público acostumbrado a las grandes producciones y el barroquismo neoclasicista tan en boga en lo indie.

12:15 p. m.  

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