lunes, marzo 14, 2005

Mucha policía, poca diversión (sobre el declive de la noche madrileña)

La noche del viernes, la policía irrumpió en al menos dos de los locales nocturnos de moda en Madrid y ordenó desalojarlos, al parecer porque ninguno de ellos cumplía las normas de aforo máximo. Este hecho, en mi opinión, certifica el declive definitivo de la noche madrileña, un proceso que se estaba acelerando gradualmente en el último año y medio. Para desentrañar todas las razones que me llevan a tan apocalíptica afirmación probablemente no tenga el conocimiento suficiente a nivel legislativo o empresarial, pero me atrevo a hacerlo amparándome en mi siempre subjetiva intuición. Bueno, según una fuente presuntamente bien informada, el aforo del Nasti, por ejemplo, ha sido bajado de 350 a 200 personas (o sea, prácticamente la mitad de gente). Tanto en esta sala como en prácticamente la mayoría, creo que faltan normas de seguridad mínimas. La policía alegaba que no había ninguna placa en el exterior en el que figurase el aforo pero creo que tampoco hay una salida de incendios (o si la hay yo no me he enterado). La mayor parte de los clubs de moda de la capital son garitos (o tugurios) de otro tipo que con más o menos picaresca han sido reconvertidos a lo que se hace creer que son. La consecuencia más inmediata de esta última "redada"(cosa que en ningún caso voy a justificar, ya que me gustaría saber las motivaciones reales que hay tras ella) me imagino que será, o debería ser, una subida de precios en la entrada de ese local y un aumento cuantioso de las horas de espera para entrar. Madrid pierde diversión en la noche, pero no creo que sea sólo culpa de las ordenanzas municipales -sí, muy restrictivas con los horarios de cierre, su falta de flexibilidad a la hora de conceder nuevas licencias para locales y encima muy poco respetuosas con las libertades individuales tras la ley antibotellón-, sino principalmente de la propia gente. Cierto, no es fácil encontrar otras alternativas de ocio después de las 3 de la mañana, pero siempre me ha llamado la atención el tremendo conformismo de la gente con respecto a muchas cosas: la rutinización y falta total de riesgo en la programación de los locales, el alto precio de las entradas y las consumiciones, los garrafonazos sin control o el tener que hacer colas a veces de una hora o más. Siempre digo lo mismo: hacen esto en Galicia y la gente se ríe en su puta cara, pero en fin. Vale que aquí los alquileres de los locales sean mucho más caros y que eso pueda justificar que los precios también sean más elevados, pero aún así la gente traga mucho. Sin ir más lejos, los locales de Barcelona (Razz, Apolo, Mond Club) son más caros pero te ofrecen contrapartidas: diyeis de renombre, salas más preparadas y acogedoras con diferentes alternativas y programaciones simultáneas.... Hay otra mentalidad empresarial más inteligente que ha hecho que sus dueños, sin renunciar tampoco a enriquecerse como capullos, sean bastante más respetuosos con el consumidor. Por cierto, he oído rumores de que una de esas salas podría abrir una franquicia en Madrid. De hacerlo bien, sería una interesante noticia.
Personalmente, es posible que en mis razonamientos influyan circunstancias vitales propias (fundamentalmente mi propio aburrimiento). Sé que nunca más volveré a compartir el frenesí nocturno del 2002 y 2003, cuando conocí a César y Álvaro y quemábamos la noche madrileña todos los viernes. No había que hacer colas, los locales aún eran habitables y cada sensación sonaba a nueva, a una luz al final del túnel de la semana. Ahora me invaden el cansancio y la falta de alicientes. Envidio a quien todavía la disfruta pero, para mí, la noche está muerta.

Canción del día: "Small Things" (Lali Puna)

Frase del día: "Besos pa' toa la peñita que ama el cine. Martita" (autógrafo, supongo que de la actriz Marta Larralde, en uno de los carteles de "El penalty más largo del mundo" en los Cines Princesa)

Famosos avistados: La actriz Melanie Olivares (calle Princesa)

6 Comments:

Anonymous Calros said...

Varias cosas. No estoy seguro de que en galicia seamos unos "aforradores". Me acuerdo de la época del Óxido en Vigo, una de las primeras discotecas que trajo a Galicia a Jeff Mills, Sven Vath y gente así-.De aquella, amigos sin dinero y que se quejaban de los precios de las copas en algunos locales o de las entradas de los conciertos, pagaban encantados por sesiones de dj´s y, sobre todo, por tener un encuentro con el dealer. Conozco a mucha gente que no paga por los conciertos del vademecum, pese a su afición a la música, pero para un "pollo" siempre tienen.Es cierto que la gente en Madrid van como borregos y no como consumidores con derechos, pero no pondría a Galicia como ejemplo de etica nocturna. Otra cosa. Cierta promotora y discográfica catalana ya ha llegado a Madrid. Pero en lugar de usar su característico sello (aburridos estamos de ver a Nacho Vegas o Los Planetas con sus camisetas) han creado una sub empresa: una discográfica llamada Mandarina. La máxima de adaptarse al mercado se la han tomado al pie de la letra. Su primera referencia es el grupo del bajista de Amaral y un músico de estudio que trabaja habitualmente con Antonio Orozco.

7:46 p. m.  
Anonymous gitanitadear said...

"HACEN ESTO EN GALICIA Y LA GENTE SE RIE EN SU PUTA CARA"??? en que Galicia? en esta que estoy yo?
no lo creo ,aqui como todos ,pasamos por el aro again and again....vamos no hace falta más que ver como apoquinamos en el playa como borregos_cuando Dopi nos despide del pata_ y como salimos con el rabo entre las piernas cuando a la media hora,previa consumición de güiski de garrafa del que no dan en el resto de España por radiactivo,nos dicen "pa fuera nenos que viene la pañí"
Pasa en todas partes por lo menos en todas las que yo conozco...

11:23 a. m.  
Anonymous tucolegavictor said...

El Nasti sí tiene salida de incendios: está conectada con el backstage o con la oficina (ahora no recuerdo) y es por donde los grupos sacan los instrumentos para no tener que atravesar la sala. Que la policía haga cumplir normas de aforo me parece una buena noticia, por la que habría alegrarse. Dos palabras: República Cromañón. Otras dos: Alcalá 20.Yo no equipararía diversión con número de asistentes a una fiesta. La noche de Madrid es aburida porque hay que colocarse para pasarlo bien, cosa que siempre es mala señal. Además, las salas son muy hostiles a la comunicación humana. Y hasta a la vida humana en general: que os cuente un colega común la costumbre que tienen en cierta sala madrileña de bajar el aire acondicionado para que la gente tome más copas. Fuck the bastards.

11:50 a. m.  
Blogger David said...

De acuerdo con todos (especialmente con Víctor) pero una salvedad con el caso gallego. Calros tiene razón con el cálculo de prioridades y Gitanitadear también tiene razón con que la gente pasa por el aro cuando a partir de determinadas horas no queda más opción. En todo caso, lo de Galicia TODAVÍA no es tan salvaje como en Madrid: hay opciones, otra cosa es que no te gusten. Y veríamos cuánta gente iría al Playa si hubiese que hacer mínimo media hora de cola para entrar y los porteros trataran a la gente como a ganado y no como a consumidores que van a dar su dinero a cambio de un servicio.Bueno, ahora que lo pienso, creo que en el Playa también son así, pero al menos no hay colas.
Y en Vigo, al menos mi experiencia de la Iguana, el Coliseum y el Space, es de rachí casi libre, un paraíso al lado de lo de Madrid.

2:11 p. m.  
Anonymous darkent said...

Joer...y tanto! En Galicia esto también es una puñetera basura...mucho caramelito en la boca con la hora extra del Xacobeo y se acaba el puñetero año "Santo" (juazjuazjuaz) y no sólo quitan la hora sino que recortan mucho más el horario nocturno...en fin, que te dan las tres de la mañana y ya no sabes qué hacer, ni pagando ni sin pagar (bueno, aunque pagando puedes hacer otras cosas jijiji) De todas formas David, no seas tan pesimista hombre! como dice LaGitana: "Me encanta el momento chillout que os habeis montado" jajajaj! Saludos!

4:22 p. m.  
Blogger David said...

¡Pues eso digo yo! ¡Más momentos chillout y menos hacinamiento en garitos que, como dice Víctor, no favorecen las relaciones humanas!

4:53 p. m.  

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