sábado, octubre 11, 2008

Cuatro pilares

Uno. Siempre llovía en octubre en esta casa, y aquel día no fue la excepción. Larga mesa de comida familiar, tanta gente que ya no está y yo, en el cobijo de mi habitación, a salvo de todo y disfrutando de un día sin clase, veía los mares de gotas tras el cristal mientras me sumergía en la caja de Bruce. En cada uno de sus vinilos, en las fotos de conciertos épicos, gasolineras nocturnas, malas calles y Asbury Park, en la parrafada de "Growing Up", en los textos de cada una de las canciones, en las ganas de cantar a gritos "Born To Run" buscaba la huida de aquellos diecisiete años en que la falta de vida me aplastaba.
Me desquité, supongo, ahora que debo confesar que en algún rincón oculto hay una fotografía mía pixelada que, a cambio de mantener mi fragor juvenil, va depositando en el rostro un rictus violento, turbio, degenerado. Dorian nos lleva a cualquier otra parte. Hay otra foto, la de aquella habitación, que apenas ha cambiado. Cada vez que me reencuentro con ella parezco haber tenido la habilidad de parar el tiempo. Concédanme tres deseos y éste será el segundo de ellos. Aunque, ya se sabe, hay que tener cuidado con lo que se pide. Eso es lo que dije la última vez que me pedí un Santa Teresa a palo seco.

Dos. Algo había cambiado. Otoño es la estación del silencio. Sólo aquel otoño estuve en Zaragoza. Bueno, y en un viaje de Barcelona a Madrid donde un coche se averió y nos alojaron en un hotel lleno de motivos romanos muy kitsch, pero eso no cuenta. Vuelvo a aquel otoño en el que algo había cambiado. Me despedí de una forma muy indigna de mí a alguien a quien no volví a ver jamás. Había agotado el primer deseo que habría pedido en 1994. En Bruto y La Estación del Silencio. "Almost With You" en el Interferencias. El Tubo y el Rollo. Pisé una mierda con mi zapato y no me dio suerte. Y vi por única vez a Jesulín de Ubrique. Siempre pensaré que él tuvo la culpa.

Tres. Aquel día no podía parar de estornudar. Nunca estornudé tanto en mi vida. Tanto, que hasta estornudaba por los ojos. Me ahogué en un abrazo y estornudé en unos labios ajenos a los que prometí llevar a la luna. Nos bebimos la luna, con el mar embravecido a nuestras espaldas, al son de "Boys Don't Cry". Luego nos la comimos a dentelladas, como quien muerde la hostia de la primera comunión. Se había cumplido mi tercer deseo. Hay cosas de los deseos que nunca se dicen: una, que siempre se cumplen cuando menos te lo esperas y no en el momento en que más los deseas, sino más tarde, cuando la intensidad del deseo ya está remitiendo. Dos, que no son como te lo esperas. Y tres, que caducan.

Cuatro. Rajoy ha quedado como un pringado pero, por primera vez, he visto su humanidad. Fuera de guión, a contrapié, pillado in fraganti. Vivimos en un era en que las cosas más importantes se producen precisamente así, fuera de lo previsto, de lo estipulado, de lo ensayado. Por una vez, Rajoy ha dicho lo que piensan todos los españoles, o al menos la mayoría. A mí, sin embargo, los desfiles militares no es que me parezcan exactamente un coñazo. Bueno, sí, pero más que eso, lo que me provocan son ganas de salir corriendo. Me hacen sentirme amenazado. Y me ponen enfermo. Literalmente. A 39 grados en este momento.

Mientras pienso en el que podría ser mi primer deseo para 2008 (en Nochevieja no pedí ninguno), repito un mantra ante las escasas expectativas de que se cumpla. Si te esfuerzas puedes desaparecer, si te esfuerzas puedes desaparecer, si te esfuerzas puedes desaparecer...

Canción del día: "No Surrender" (Bruce Springsteen)

Frase del día: "La infancia prolongada a perpetuidad es una perversión" (Lolo Rico)

2 Comments:

Blogger Marta Villota said...

Hmmmmm,... denoto la marca en la frente por la garra del pensamiento...
... ¡pues bien venidos sean los pecados!, los pecados y con ellos los grandes acontecimientos.
Belleza, valor, expresión y optimismo,...
...como dice Harry: “Ninguna vida está destrozada, a no ser aquella cuyo crecimiento se detiene.”


muchos besos, David.

1:29 a. m.  
Blogger Lila said...

Me encanta este post, me dieron ganas de oír todas las letras y verlas con el momento que describes con tanta belleza e intensidad.
Ha sido musical y poético.
Adoré esta música, la que evocas y la de tus palabras.
comerconlila.com

10:50 a. m.  

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