miércoles, enero 02, 2013

Álbumes nacionales favoritos 2012


1. LOS PUNSETES: Una montaña es una montaña 
La reinvención está sobrevalorada. En cambio, rara vez se suele dar tanta importancia a los artistas que, tras demostrar que tienen un discurso musical completamente reconocible y asumido, simplemente buscan perfeccionarlo en cada nuevo paso. Desde el minuto 1, el tercer largo de Los Punsetes reincide en las señas de identidad que tan claramente mostraron los madrileños en sus dos largos anteriores, pero con un sonido mucho más logrado, potente y vigoroso. Cada uno de los componentes del grupo reconoce que el trabajo en la producción de Pablo Díaz-Reixa (El Guincho) ha ayudado a sacar lo mejor de ellos individualmente, y eso también se nota a nivel global. Todo eso, sin provocar ninguna alteración en el estilo y el espíritu del grupo, sino potenciando todos sus aspectos. El influjo del punk de los 70, el after punk de los 80 y el noise de los 90 sigue estando ahí en el muro eléctrico secundando a la voz de Ariadna, quien también canta mejor que nunca, con un tono entre neutro y apesadumbrado que, además –y al igual que el sonido del grupo- alcanza un extraño poder de transmisión emocional que no se vislumbraba de la misma manera en los discos anteriores.
También ha mejorado el grupo en la construcción de los temas. Quizás no encontremos de buenas a primeras el vapuleo automático de ‘Dos policías’, ‘Tus amigos’ o ‘Maricas’, quizás la sensación de familiaridad venza ahora a la capacidad de sorpresa, pero lo cierto es que estamos ante su más completa colección de canciones: una docena de pepinazos sucesivos sin descanso que siempre sorprenden con algo pese a saber que pisamos terreno conocido. En ese sentido vuelven a tener especial potencia unas letras cáusticas cuya observación costumbrista llevada por el camino de la obsesión casi esperpéntica vuelve a trascender el chascarrillo para mostrar una filosofía de la vida con mucha carga de profundidad. Detectan situaciones reconocibles pero absurdas que nadie había retratado de la misma manera, neuras y taras urbanas que llevan al extremo (muchas veces hacia el patetismo) para plasmar con mayor clarividencia aquello que casi todo el mundo ha sentido alguna vez pero no se ha atrevido a decir o lo ha ocultado en lo más profundo de su fuero interno. Y así, alcanzan la verdad precisamente negándola en ‘Alférez Provisional’, donde el cúmulo de comparaciones sobre las peores cosas que una persona podría hacer a otra llega hasta el paroxismo para subrayar el extremo terror que la sinceridad puede provocar a alguien. ‘Untitled’, su primera canción de amor propiamente dicha, la enfocan desde una perspectiva similar: negando el amor o poniendo de manifiesto el descontento o la incomodidad que a muchas personas les provoca la felicidad, como si su hábitat natural fuese el contrario. ‘Un corte limpio’ –heredera natural de ‘Maricas’-, juega con la atracción del suicidio, quizás como afirmación vitalista. ‘155’ enfrenta a una persona normal, carente de necesidad de atención –o, al menos, eso es lo que dice-, con una compañera de piso o de colegio mayor o algo así que es muy mona pero está siempre llena de problemas. Y ‘Mis amigos’ tiene un punto de algún modo similar al de ‘No hay nada más triste que lo tuyo’, de Hidrogenesse, conducido hacia un punto de hartazgo, el que lleva al personaje a dar por muertos a todos los colegas que le daban la brasa porque les dejó su novia o se quedaron sin trabajo. 
Pero Los Punsetes siempre han sido algo más que eso y, junto a la hábil plasmación de la cotidianeidad delirante, encontramos un puñado de temas de sentimiento poético más hermético, casi siempre con cierta base social, como la muy pop ‘Los tecnócratas’, con su melodía más luminosa. ‘Los glaciares’ y ‘Malas tierras’ adquieren incluso un sutil tono épico que engrandece aún más su misterioso poder de fascinación. ‘Tráfico de órganos de iglesia’ es un torrente continuo de genialidad, culminado por la frase estrella del álbum (“He visto situaciones inauditas/ he visto mezclar cerveza con Licor 43”), y, como perfecta culminación, ‘Flora y fauna’ y ‘John Cage’ arrancan con letras mínimas, casi mántricas, de alto impacto, para recrearse dejando que los dos tercios finales de cada una sean desarrollos instrumentales. Pasados los 39 minutos que dura el álbum, el noqueo ha funcionado de un modo muy similar a lo que me sucediese con ‘Año Santo’ de Triángulo de Amor Bizarro (2010): sin tener la voluntad de cambiar la historia de la música o algo así, su contenido es inapelable. Doce canciones sin piedad que, de un modo extrañamente imperfecto, llevan a que el álbum roce la perfección.

2. CRISTINA LLISO: Si alguna vez 
3. BLACANOVA: ¿Cómo ve el mundo un caballo? 
4. FANTASMAGE: Fantasmage 
5. SR. CHINARRO: ¡Menos samba! 
6. KLAUS & KINSKI: Herreros y fatigas 
7. ALADO SINCERA: Pacífico 
8. LIDIA DAMUNT: Vigila el fuego 
9. JONSTON: Veo visones 
10. HIDROGENESSE: Un dígito binario dudoso 
11. ESPANTO: Rock’n Roll 
12. LOS EVANGELISTAS: Homenaje a Enrique Morente 
13. BETUNIZER: Boogalizer 
14. REMATE: Una araña a punto de comerse una mosca 
15. LOS CLAVELES: Mesetario 
16. GRUPO DE EXPERTOS SOLYNIEVE: El eje de la tierra 
17. THE NEW RAEMON: Tinieblas, por fin 
18. LUIS BREA: Hipotenusa 
19. TUYA: Watersport 
20. FRANC3S: Campanas de fuego rosa 
21. VIOLETA VIL: Lápidas y cocoteros 
22. SRASRSRA: Puchao 
23. LORENA ÁLVAREZ Y SU BANDA MUNICIPAL: Anónimo 
24. PABLO UND DESTRUKTON: Animal con parachoques 
25. TELEPHONES ROUGES: Disenso 
26. MARÍA RODÉS: Sueño triangular 
27. TÓRTEL: Entusiasmo 
28. TARÁNTULA: Fracasados 
29. TOTEKING & SHOTTA: Héroe 
30. LA DÉBIL: Sángrala 
31. CUCHILLO: Encanto 
32. HOLA A TODO EL MUNDO: Ultraviolet Catastrophe 
33. JULIO BUSTAMANTE: Viento desatado 
34. VACABOU: Alfalfa & Beta 
35. MIGUEL POVEDA: Artesano 
36. LA HABITACIÓN ROJA: Fue eléctrico 
37. HIELO EN VARSOVIA: Hielo en Varsovia 
38. REFREE: Tots sants 
39. LOVE OF LESBIAN: La noche eterna. Los días no vividos 
40. QUIMI PORTET: Oh My Love 

2001. CHUCHO: Los diarios de petróleo 
2002. NOSOTRÄSH: Popemas 
2003. NACHO VEGAS: Cajas de música difíciles de parar 
2004. TACHENKO: Nieves y rescates 
2005. ANARI: Zebra 
2006. SIBYL VANE: Turismo de interior 
2007. LISABÖ: Ezlekuak 
2008. JOE CREPÚSCULO: Supercrepus 
2009. ANARI: Irla izan 
2010. TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO: Año Santo 
2011. LISABÖ: Animalia lotsatuen putzua

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

No entiendo lo de "unas letras cáusticas cuya observación costumbrista llevada por el camino de la obsesión casi esperpéntica". ¿Nosotros, los que escuchamos, debemos observar de manera costumbrista las letras? ¿Son las letras quienes observan? ¿Son los autores de las letras quienes observan de manera costumbrista llevados por el camino de la obsesión etc.? Sujeto y predicado, por favor.

5:47 p. m.  

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