sábado, enero 10, 2009

"El marido de la peluquera", de Patrice Leconte (1990). ¿Y si la felicidad reside en el gris?

"Las mujeres son como los crucigramas. Cuanto más se resisten, con mayor placer se entregan", le dice a Antoine su padre en un flash-back de la memoria. Pero "El marido de la peluquera" contradice esa teoría (que yo completaría con otra: "Las mujeres son como los crucigramas. Cuando las has descifrado, ya no te interesan") y la lleva por otro camino. En su enfermiza obsesión por casarse con una peluquera, Antoine encuentra al objeto de su deseo y al segundo corte de pelo, sin apenas conocerse, ya le pide matrimonio. Ella calla. "Si había fracasado debía ser porque mi deseo no era lo suficientemente fuerte", dice él, contradiciendo de nuevo las leyes de lo empírico. A la tercera visita, y sin mediar palabra apenas, ella acepta la proposición.

Y, así de fácil, Antoine se encuentra con el sueño de su vida, y lo vive. En un decorado de fantasía, con las visitas discrecionales de personajes surrealistas (hay bastantes paralelismos con el cine de Jean-Pierre Jeunet -"Delicatessen" es contemporánea de esta peli- además de los evidentes con Fellini), ese hombre flaco y avejentado no necesita nada más que las paredes de la peluquería-hogar para vivir una historia de amour fou casi perfecta, correspondido con igual vehemencia por la voluptuosa Mathilde, quien parece irremisiblemente conquistada simplemente por el poder de la pasión de Antoine (el retrato de los personajes, de hecho, no va mucho más allá de allí. Nada sabemos, de hecho, del pasado e inquietudes de Mathilde ni de dónde más residen los encantos de Antoine).

Es ésta una de esas películas que, por un motivo u otro, no había podido ver hasta el momento. Durante ¡18 años! he incluso superado la prueba de conseguir no saber cosas básicas de su argumento. Ahora me tiene descolocado. Como gran parte de mi cine francés favorito, se devanea constantemente entre lo ridículo (esos bailes de Jean Rochefort con música oriental) y lo sublime. Entre lo conmovedor, lo sorprendente, lo cachondo y lo irritante. Como "Delicatessen" o "Amelie", no se puede buscar en ella pretensiones de veracidad, sino someterse a un cuento fantasioso que, si tiene moraleja, sería bastante desconcertante.

Pero si por una cosa impacta, es por cómo desestabiliza el argumento base del romanticismo hegemónico (el hollywoodiense, claro). Conseguir el amor no cuesta. Durante la relación no hay conflictos. Todo se mantiene en un estrato pasional alto, idílico. Y eso se convierte precisamente en la gran tragedia: en la asunción de que no hay eternidad y de que, quizás, sea mejor quemarse en el momento álgido antes de ver cómo la llama se desvanece.

Canción del día: "Tenía tanto que darte" (Nena Daconte)

Frase del día: "El labio superior es el que sonríe y el que expresa el estado de ánimo. El inferior es el tonto que le sigue" (Christina Rosenvinge)

4 Comments:

Blogger zazu said...

la ví hace mucho mucho tiempo... y también me dejó aturdida, claro que era muy chicuela...
no sé si la viese ahora qué me parecería. Pero recuerdo la sensación de entender la respuesta de Matilde como algo completamente coherente y lógico. Tendría que verla de nuevo, no sé si tú pensarás igual. Pero creo que todo el tiempo sólo hemos visto el lado de él. Bastante paranoico. Sólo al final vemos el lado de ella. A mí me parecía que ella estaba absolutamente atrapada y que huía, que no era tan feliz. Que él nunca la conoció. Que realmente nos perdimos lo mejor del personaje.
Yo tampoco recuerdo el decorado tan de fantasía. Lo suyo era introducir lo extaño en lo cotidiano. Me he acordado de otra película francesa: Le Moustache. ¿la has visto?
De todas formas tendría que verla de nuevo, pero me ha gustado ver que alguien se acuerda de ella. :)

3:04 a. m.  
Blogger David said...

¡Hola! Pues no, no he visto "Le Moustache", pero me parece interesante tu apreciación: la peli está contada siempre desde el punto de vista del personaje masculino: son sus fantasías y ella es el sujeto sobre el que las proyecta. Sí se puede entender su acto final como una forma de rebelarse contra el complot narrativo, de dejar de ser un sujeto pensado desde la memoria del otro y reivindicarse como personaje.
Sería curioso ver si hay algún estudio feminista sobre esta peli.
Saludos.

2:59 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Acabo de ver la pelicula y he encontrado este Blog. Me ha gustado, pero la he encontrado paranoica. Creo que ambos personajes son inestables, por eso ella se suicida y él se vuelve loco al final de la película. Quizás, la conclusión a la que nos quiere hacer llegar el director es que el amor absoluto genera locura. Hasta ese punto, estoy de acuerdo. Me ha hecho pensar y sentir los personajes. Anna Galiena está maravillosa. Esa mujer es tan sensual.

12:58 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

http://www.youtube.com/watch?v=H46iOp_iXEE&feature=fvsr




Cecilia.

12:13 p. m.  

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