sábado, enero 13, 2007

El hombre retrosexual: vuelve el túzaro

La crisis de la masculinidad es algo bastante evidente (y creciente) desde finales de los 60, pero nunca hasta ahora se había visto como una herramienta de mercadotecnia y mediática tan fuerte. En esta crisis de identidades y roles hay todo un mundo de etiquetaje por inventar, reinventar y redefinir para, finalmente, conseguir vender titulares y productos cada temporada y poder mantener bien activo y vivo el circo de tendencias en que vivimos. La moda de cómo debe ser el hombre, al parecer, ya se asocia a la de los zapatos y camisas que se llevan y luego se dejan de llevar.

Hace cinco años, alguien muy hábil inventó el término "metrosexual" y consiguió que se incorporara al vocabulario de medio mundo. Fue un gran invento, sin duda, que definía a un tipo de hombre que estaba ahí pero no se había sabido catalogar hasta el momento.

Menos fortuna tuvo quien intentó acuñar lo de "metroemocional": esto es, como el metrosexual pero cambiando el rollo exterior -las cremitas, los productos caros para el pelo, la ropa a la última y tal- por el interior. El metroemocional, al parecer, no cuida tanto el aspecto externo como el interno. Es un individuo que comparte con las mujeres cierta forma de sensibilidad, no es machista, utiliza un lenguaje igualitario, comparte las tareas del hogar y se emociona con los discos de Björk y las pelis de Sofia Coppola e Isabel Coixet. Es lo que los hombres de pelo en pecho definirían como un moñas y la mayoría de las mujeres como un tío riquiño, el típico gran amigo para toda la vida, gran conversador, excelente pañuelo de lágrimas, pero cuyo morbo brilla por su ausencia.

Después de comprobar no sin cierto estupor la intensidad calórica que les ha causado la vasta irrupción en el mundo de la fama Me-llamo-Craig-Daniel-Craig a algunas de mis amigas, acabo de encontrarme con el eslabón pseudosociológico que faltaba en esta cadena. Concretamente, en la sección de Gente del Periódico de Catalunya del pasado jueves. Dice así:

"El actor británico Clive Owen es la nueva imagen de la firma de cosmética Lancome. El rudo protagonista de "Closer" pertenece al tipo de hombre que se impone, el retrosexual, canalla, hipermasculino y antítesis del trasnochado metrosexual".

Ya lo sabéis, víctimas fashion. Ocultad vuestras cremitas (o vuestros dvds de Isabel Coixet), negar que alguna vez los habéis tenido, apuntaros urgentemente al gimnasio, meteros kilos de desodorante con almizcle y la próxima vez que inviteis a vuestra chica (o futurible) al cine, llevadla a ver "Rocky Balboa". Portada, por cierto, en el suplemento de espectáculos en el mismo número de El Periódico.

Canción del día: "Bad News Always Reminds Me Of You" (The Triffids)

Frase del día: "Yo no puedo defender algo en lo que no creo" (Mariano Rajoy, explicando por qué no va a la manifestación contra el terrorismo)


3 Comments:

Anonymous Carolina said...

Pues estoy tan en contra de la metrosexualidad como de la retrosexualidad. Que un tío sea tal cual es, y que se deje de gilipolleces y artificios. Pero vamos, que si fuera tío tampoco me gutaría estar con alguien que se desfraza de lo que no es. Hay demasiada tontería...

1:49 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

¿Y por qué no me tocais el nardo?

5:57 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

pos venga! Fuera esas pollas!

5:21 p. m.  

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